Los amigos II

Leyendo a Ramiro Calle, “Dios nos da la familia, y gracias a Dios elegimos a nuestros amigos”. La amistad auténtica resiste todos los avatares, se fortalece con el paso del tiempo, supera equívocos y malentendidos y perdura. Pero es como una bella orquídea que hay que cultivar esmeradamente. Requiere respeto, tolerancia, comprensión, cuidados y la habilidad suficiente para limar asperezas, obtener una fuerte comunicación y saber superar incompatibilidades. La amistad no está exenta de las contaminaciones u obstáculos amorosos que frustran o debilitan muchas relaciones, por lo que también exige atención, disponibilidad, sinceridad, pureza de sentimientos, buena voluntad, generosidad y sobre todo, lealtad.
Los enemigos de la amistad son la hipocresía, la deslealtad, el engaño, el falso halago, la mezquindad, la avaricia, las ideas fijas, la falta de indulgencia o de comprensión, la competencia, la insensibilidad hacia las necesidades del amigo, la inconstancia, la negligencia, el utilitarismo, el afán de dominio…
Nunca se debe abusar del amigo, ni explotarle de forma alguna, ni tratar de someterle, ni censurarle a sus espaladas, ni exigirle ni menospreciarle, ni hablarle con desconsideración.
Pero no todo el mundo tiene capacidad para la verdadera e incondicional amistad y los inmaduros hacen de ella un instrumento para el propio provecho, un capricho, un divertimento. Entre personas maduras, imparciales, equilibradas y auto controladas, la amistad es más firme, sana y perdurable.”

De todo esto saco dos conclusiones y una pregunta, en mi análisis de los amigos y la amistad.

1-la amistad es algo grande en nuestras vidas, y no siempre estamos preparados para llevarla a buen puerto.
2-Muchos dicen ser tus amigos, pero solo son ruido como dice alguien que yo conozco.
Y me pregunto:
¿Últimamente me rodean solo inmaduros o soy yo la inmadura?

Nota: Ramiro Calle – Pionero de la enseñanza del yoga en España. Este texto está extraído de su libro “El Libro del Amor” de ediciones Martínez Roca.

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