En la búsqueda de un sueño

Leía en “el País” hoy, el artículo donde se relata la odisea del rescate de la patera que ha estado 11 días perdida en el mar, y en la que han muerto 15 personas entre ellas mujeres y dos niños de aproximadamente 10 años, según el relato de algún sobreviviente.
El patrón del barco que los rescato, que por pura casualidad se cruzo con ellos en el mar dándose cuenta de la gravedad del panorama que veía, contaba en el periódico, que una vez rescatados sobre la cubierta lo único que tenían fuerzas era para juntar algo las manos, alzarlas al cielo y sonreír como dando las gracias.
Evidentemente cuando ya estaba en esta parte del relato, no podía más del nudo de congoja que tenía en la garganta.
La vida es a veces tan injusta y tan fantástica.
Injusta en esta situación, por obligar a personas a abandonar sus casas, familias y país para buscar un sueño de algo mejor. Solo porque les toco nacer en un país deprimido y sin posibilidades de futuro. No hablar de los que hacen esto escapando de torturas, problemas políticos o persecuciones sin sentido, solo por pensar distinto la mayoría de las veces.
La contrapartida de esta vida, la parte fantástica, que ante la situación límite alguien aparezca cruzándose en sus vidas, en la inmensidad del mar, porque si que es suerte que desde un barco vean o se crucen con una barcaza de madera de 7 mts. sin velas.
Yo soy inmigrante, aunque tuve más suerte que esta gente. No vine en una patera, vine en avión y mi acceso “al primer mundo” fue el aeropuerto de Barajas.
Pero aun después de 14 años de “destierro voluntario” como yo llamo a mi situación, cuando leo historias como estas que lamentablemente son casi a diario, me siguen conmoviendo. Lo que hace esta gente por buscar un sueño yo creo que no lo haría nunca. No tendría tanto valor. O quizás reside en que lo mió fue motivado no se aun muy bien porque o simplemente por querer un cambio de vida y no por necesidad extrema o desesperación como con esta gente. Como yo siempre digo “a mi no me hecho nadie, simplemente me fui, y siempre puedo volver”.
Lo positivo de toda esta odisea, esta gente recibió una ayuda desinteresada en un momento extremo, quizás no todos, pero la gran mayoría. Los otros ya no se pudo hacer nada.
Y la Delegación del gobierno en Canarias, esta estudiando un resquicio de la actual ley de extranjería para que los supervivientes no sea deportada a sus lugares de origen. Ojala lo consigan, porque se merece encontrar su sueño o el inicio de él, después de lo que han pasado.
Después ya tendrán su propio calvario en adaptarse, pero aunque sea habrá valido de algo la muerte de 15 personas, si esto se puede justificar alguna vez.

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