La falta de tolerancia…

Ayer comí con una amiga, en un lugar nuevo llamado “La Turuleta”, muy fashion, de un diseño exquisito, y el chef (que no se quien es) muy bueno. Pero el motivo de este post no es lo fantástico que zampe, recomiendo el lugar, sino con quien comí.
Una de las primeras amigas que tuve desde que vivo en Madrid. Comenzó siendo solo mi asesora fiscal, bueno eso se llama aquí, me ayudaba con la declaración de la Renta, el IVA y esas menudencias.
Pero después de 14 años de conocernos nos hicimos amigas.
Últimamente estamos medias separadas, pues de golpe con el cambio de gobierno del año pasado se radicalizó en su pensamiento.
Llegado a un punto que tuve que poner como norma no hablar de política cuando nos veíamos. Gracias a esto, ahora cuando lo hacemos nuestros almuerzos son más tranquilos.
Ayer solo tocamos el tema de los matrimonios gays.
Pero independientemente de sus ideas políticas, o las mías que han evolucionado y no voto ideas de partido sino personas, pues las ideas de lo que veo no me van ni unas ni otras. Se podría decir que no estoy representada por ningún partido de los que hay aquí.
El tema va en la falta de tolerancia que veo desde el 14 de marzo del año pasado en la gente.
No solo en ella, en mucha. Y todo agrandado o activado por “la oposición” actual y la prensa.
Se ha perdido a pasos agigantados la tolerancia en el que piensa distinto. Pongo un ej. La agresión en la presentación de un libro la semana pasada. Si no te gusta algo que van a hacer, tienes el derecho de manifestarlo pero llegar a la violencia? Los otros también tienen derecho de presentar un libro si se les da la gana.
Es como si por pensar distinto te tengo que agredir para intentar taparte la boca. Eso me parece bastante cobarde.
Nadie puede obligar que se piense como ellos, y esto pretende un sector de la sociedad.
Dan la sensación de ser el fin del mundo, y no es así. Nos guste o no, si un gobierno sale elegido, no se puede llegar a la crispación o inducirla porque no fue el mió.
Eso se llama Estado de Derecho.
Lo mismo pasa con los matrimonios entre homosexuales. No es el fin del mundo, al contrario es un derecho que tienen que tener todos los seres humanos independientemente de su sexualidad. Son matrimonios civiles o sea un contrato entre dos personas y listo. Lo que hagan en su cama es cosa de ellos. Eso se llama Derecho Adquirido.
Porque unos se sienten con “derecho” a casarse, a agredir, a gritar, a querer imponer con la confrontación verbal, y ¿los demás se tienen que estar calladitos?
Pues va a ser que no.
En mi casa me enseñaron a ser tolerante, aceptar lo diferente como fuente de enriquecimiento del pensamiento. Todo lo negativo lo aprendí o lo veo en la calle.
Si el mundo fuera más tolerante, todos viviríamos más felices. Os lo aseguro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *