Las visitas

Acabo de volver de Atocha de dejar una amiga que ha estado en casa durante una semana de vacaciones. Es una buena amiga, que veo poco pues vive al sur de Pamplona, pero cuando nos vemos nos lo pasamos en grande. Sobre todo, ella es tan pachorra, que es como estar con un maestro zen todo el tiempo. Es una buena amiga. Y sobre todo es buena gente.
Nos conocimos hace años, en esas kedadas de Internet de cuando chateaba, diría yo que hace más de 10 años o casi. Ya no chateamos más ninguna de las dos, pero si me han quedado amigos de esa época gloriosa, son varias amigas en el norte, en el País Vasco.
De ellas por ejemplo, es mi afición al Bombay Shapier con mucho hielo, limón y en copa grande. Menuda época esa, pero eso es para otro post.
Volviendo a las visitas.
Vino una semana, que me he dedicado a ella y medio me lo he tomado también como vacaciones para mí. Trabaja un rato por la mañana y luego de paseo por ahí.
Teníamos un montón de planes para la semana, pero al final como siempre, hicimos lo que fue surgiendo.
Al final, hasta fuimos a ver Carme a la Plaza de Toros de la Ventas, pues otra amiga nos pasó las entradas pues ella no podía ir.
Ayer fuimos a ver la exposición de Juan Gris al Reina Sofía. Los domingos es gratuito, pero la sala de las pinturas de los últimos 7 años del pintor, estaba cerrada por problemas técnicos. Me obliga a volver a mí la semana próxima, la quiero terminar de ver.
Hemos marujeado en grande. Pero lo mejor de todos, nuestras tardes en la terraza del Tío Timón en la Plaza de la Paja, pues el Delic estaba como siempre lleno de gente, tomando nuestros gintonics hasta altas horas y charlando de la vida tranquilamente.
Nos lo hemos pasado en grande. Visitas así son las que uno necesita de vez en cuando.
Ahora me toca a mí subir de visita. Para este otoño prometí hacerme un hueco, así la veo a ella y a las otras de la zona, y tenemos un finde de juerguilla por ahí.