Los recordatorios

Existen muchas maneras de recordar fechas señaladas y no cuesta nada quedar bien.
A todos nos gusta que la gente se acuerde de nuestros cumples, o de un aniversario, o de nuestro santo.
Hoy sin ir más lejos, es le santo de mi madre, y le ha hecho muchísima ilusión que la llamara recordándolo.
Es más, me dijo que no pensaba que me acordara. En realidad lo olvido siempre, pero este año he sido previsora y llevo una semana con un postic en el ordenador pegado, recordándomelo a mí.
Yo para estos eventos tengo algunos trucos.
No suelo usar mucho la agenda, bueno la uso pero nunca la leo, ni se para que la tengo. A veces creo que la lleno para convencerme que la uso. Eso si, cuando termina el año las hojas en blanco son un montón.
He llegado a configurar algún programa de notas del ordenador, que tampoco veo nunca, o en el programa de correo que tiene agenda.
Luego de muchos métodos, donde ninguno me ha dado resultado, el mejor que he encontrado es un almanaque.
Pues si, el almanaque de toda la vida pero con blancos para escribir en los días.
Lo tengo en la cocina, paso obligatorio para mi existencia cuando me levanto, porque si no tomo café no soy persona.
Voy antes a preparar el café que a cualquier otra cosa al levantarme.
Pues llevo varios años comprando un almanaque y lo cuelgo en la única pared libre que tengo. Al principio compraba de algún diseñador gráfico o pintor, donde el diseño fuera de muchos colores y dibujos bonitos.
Pero hace ya dos años, compro el de la fundación “El Refugio” de perros abandonados.
Cada mes es un perro de los que tienen para adoptar. A mi me gustan muchos los perros comos todos saben, y es una manera de ayudar.
Pues volviendo a mi manera de recordar las cosas. En dichos almanaques pongo desde la fecha de las pastillas del perro, hasta las citas con alguien, o con el médico, etc. etc.
Es mi truquillo para recordar los eventos, necesarios de recordar.
Y a veces me he encontrado con cosas divertidas y sorpresivas. Junto al almanaque hay un boli para escribir en él. Algunas veces al dar vuelta el mes me encontré con un mensajito de alguien que pasó por mi cocina y me lo puso con palabras cariñosas.
Que te roben sonrisas matinales, esta bien, de vez en cuando.