Meterse donde no te llaman

Yo tengo un perro, como todos saben. Es tan, pero tan inteligente que tiene su propio blog y hasta hablan de él en el País.

El otro día, otro perro bloguero Nano Frontera, se metió donde no le llamaban entre dos más grandes, y salió con un corte en sus súper orejas con la esperada e inevitable visita al veterinario para salir con la oreja cocida.

Mi perro, que se escribe con Nano le recomendaba que la primera ley para un perro era no meterse donde no le llaman, así saldría sano y salvo.
Pues de repente leyendo este comentario me doy cuenta que mi perro es más inteligente que yo.

Yo siempre me meto donde no me llaman, y después pago las consecuencias.

Ahora es el caso. Estoy pagando las consecuencias de haber querido ayudar a alguien con una obra que le dejaron abandonada. Que gil que he sido.
Menudo despelote tengo entre manos. No se por donde voy a salir.
Pero independientemente mi problema, me pregunto… ¿Por qué mierda nos metemos donde no nos llaman?
Por amistad? Por ayudar? Por qué?

Yo siempre he pensado que a veces ayudar o prestar ayuda, tender una mano, como lo quieran llamar, era un compromiso con la gente.
No se puede ir por el mundo a nuestra bola sin importar los que tenemos al lado.

El problema radica, que del otro lado se creen con el derecho de que les ayudes pero nunca lo reconocerán. Ellos creen que es una obligación, y no lo es.

A la gente se la puede ayudar hasta un cierto límite y si esa persona esta con ganas de ayudarse a si mismo primero.
Siempre digo que no he nacido “santa Teresa de Calcuta”. Que ya hubo una en el mundo, y no fui yo.

Pero se sigue exigiendo, ojo que no digo solicitando ayuda.
Y cuando tu pides ayuda o consejo a un amigo sobre esta situación te sale con que haces las cosas mal, que te equivocas, etc. etc.
Después cuando vos le decís que no planteaban el tema para que te juzgaran a ti, sino que te ayudarán a ver con más claridad las cosas, y decís que no queres hablar más porque te jode, te salen que es que sos rara.

Menuda mierda.

La maldita costumbre que tiene la gente de juzgar una situación sin meterse verdaderamente en el problema. Uno no pide consejo para que le digan lo que hizo mal, eso ya lo sabes y más claro agua. Pide consejo para que le den otra versión de la situación y así buscar una solución.

Conclusión:
1-aprender a no meterme en fregados ajenos a no ser que el fregado te deje el rédito monetario tal que valga la pena el meterse en semejante despelote.
2-no pedir consejo a la gente equivocada, siempre es igual. Aprender esto de una vez por todas. Si no se tiene a nadie cerca que tenga la coherencia necesaria para ayudar, ir a un terapeuta o bancarlo sola.
3-cambiar de vida, porque lo que hago será siempre igual.
4-Hacerle caso a mi perro que es más inteligente que yo.

3 comentarios en «Meterse donde no te llaman»

  1. Hay otro tipo de gente, que son los que te plantean un problema buscando ayuda y no están de acuerdo con ninguna de las soluciones que les puedas dar, a todas les ven pegas y la única que les gusta es la suya. ¿para qué preguntan? Al final también te cansas de ayudar a estos.

  2. Siempre es más fácil para la gente el tener a alguien cerca para echarle la culpa o para no asumir sus propios problemas.
    No te quedes con las ganas y dejales claro que les estás echando un cable y no es tu obligacion! el decírselo se ahorrará una sesión al terapeuta.
    No lograrás aprender lo que dices, quien es como tu es difícil cambiarse. Te saldrá la vena en cualquier situación.

    Anda que no me he visto yo en entuertos por echar un cable y luego me han dado bien por culo….

    Ánimo, chica. Que vales un montón como eres! y no te agobies, gente sin dos dedos de frente la tiene en todas partes…hay que aprender a convivir con ellos y que te afecten lo menos posible.

    SAcarás adelante lo que tienes entre manos. Pero necesitas un poco de ENERGIA POSITIVA!, así que dale la vuelta a tu pesimismo. 🙂

    MUCHOS BESOS!

  3. Muchas veces el mejor modo de ayudar ess precisamenteno no ayudar. Y no pretendo decir con eso “que se fastidie el que necesita la ayuda”. No. Es que cuando uno está ante un problema, o una dificultad y ha de enfrentarlo por sí sólo, es increible – y lo he comprobado –
    de qué forma encuentra dentro de sí recursos que jamás hubiese podido imaginar.Puede parecer extraño, pero lo digo en serio; es más, siento un cierto cariño por quienes con su “no ayuda” contribuyeron a hacerme mas fuerte.

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