Un vicio confesable

Yo tengo un vicio, pues si, como todo el mundo. Lo que pasa que el mío, y para no variar en mi línea, la gente lo ve raro.
Pero no te asustes, es Light.
Pues para mi son un vicio las gafas. Si lo dicho, las gafas.
Para otros son los zapatos, o las joyas, o lo que sea, pero para mi las gafas.
Son un complemento más y no duro ni un año seguido sin comprarme unas nuevas. Y eso porque me contengo.
Puedo estar con un par de zapatos por temporada o año, pero con las gafas es imposible.
Nunca he soportado las lentillas, así que como soy miope (si pasas junto a mi y no te saludo es porque no te vi), me compro gafas.
Ahora me he dado cuenta que he tenido una orgía de deseo de gafas, porque el otro día me hice unas nuevas y ahora tengo 4 pares en uso. Eso quiere decir que desde enero del 2004 me he comprado 4 pares.
Los uso todos.
Tengo unas de carey para todos los días, unas de color fluo verde-amarillo que uso cuando estoy media down o algo alocada. Otras son de acero azul, para traqueteo de trabajo fuera de casa y las nuevas, como muy fashion negras y transparentes.
Cuando me pongo las fosforito, me he dado cuenta que la gente se me queda mirando. El otro día, un niño en una sillita me señalaba con el dedo y le decía a su madre “mira”. Cuando lo mire, pensé “jo, que tendré” hasta que me di cuenta que eran las gafas.
En la óptica que me las hago ya me dicen que soy uno de sus clientes preferentes, y me conocen todos hace años.
Pues que se le va a hacer, aunque sea no es un vicio excesivamente caro, como otros.