Un balcón a la ilusión

Como comentaba ayer, pase el día con mi sobrino Diego, casi tres años. Como está el tío. Enorme. No le veía desde agosto, vive en Francia. Ya me había olvidado lo fantástico que es tener niños de esa edad en casa.
Comió en la mesa con todos los mayores, jugo con mi perro sin volverlo loco. También estuvo jugando con algo que me regalaron a mi por mi cumple el año pasado, un juego de piezas de madera para hacer edificios.
Esto le encanto, creo que será arquitecto. Durmió un ratito viendo una peli en el sofá del salón. Eso si, aun es un bebe porque duerme con su mismo muñeco roñoso desde el día que nació. Pobre muñeco, lo tiene hecho polvo, pero si no lo abraza no duerme.

Tenia que descansar, porque a las 4,3 nos fuimos con su madre a la casa de una amiga de ella, en la calle Mayor con balcón a la cabalgata.
Yo no iba a ir. Pero reconozco que desde que vivo en Madrid, ya para 15 años, creo que me he perdido una o dos cabalgatas en la tele, y eso porque no estaba aquí. En el fondo me hacia ilusión verla en vivo y en directo.
Es algo tan distinto el sentimiento que se le tiene en España, a los Reyes Magos, que siempre me ha resultado fantástico.
Así que fui.

Un gentío, pero llegamos caminando a duras penas. Pero el gentío era de niños. Yo creo que más de uno no debía entender muy bien que pasaba.
En el balcón más niño aparte de Diego. Pero que alucine verles las caras cuando pasaban las carrozas llenas de luces, tirando caramelos.
A mi personalmente, la que más me gustó, fue la que estaba el Capitán Garfio con su barco pirata. Era fantástica.
Había de todo, hadas, indios, muñecos, camellos, músicos, sirenas, etc, etc, y por su puesto reyes magos.

Toda esta cabalgata la paga el Ayuntamiento y las empresas que ponen las carrozas. Creo que cada año se superan. Cada año hay más niños.
Sinceramente, me parece dinero bien gastado. Ver los ojos de asombro de los niños y de fascinación, vale la pena.
No se si todos los niños recibirán un regalo hoy, ojala.
Yo me lo pase como un niño más, y me encantó pasar la tarde con mi sobrino. Creo que de la ilusión que había en ese balcón, algo se me contagio ayer.

Pd: recibí ayer al fin, mi regalo con envoltorio de colores y lazo rojo. Era una botella en caja de un champagne francés. Ahora tendré que ver cuando me lo tomo. ¿Quizás el lunes? Puede la fecha lo merece.
Felices Reyes.

4 comentarios en «Un balcón a la ilusión»

  1. Lukre, aqui ni viene Papa Noel, ni los Reyes Magos, ni el Viejo Pascuero, ni Santa Claus..NO viene ni Dios!!!.
    Esa botella a medias eh???..
    Un besote.

  2. cierto, la ilusion de los niños es contajiosa… que buenos momentos pasaba yo con mis sobrinos,aporbecha todo lo que puedas. ves como algo habia. me dedicas un sorbito?
    un besazo

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