Las malas costumbres de siempre

Ayer volví a las malas costumbres de siempre: trabajar mucho.

Trabaje 16 horas corridas, porque comí en el estudio. Como odio hacer esto. Hacia muchísimo tiempo que no lo hacia. Llegue a casa a la 1 de la mañana de hoy. De más está decir que hoy a las 9,15 acá estaba, porque sabia que algunos estaban sin dormir, y seguro no habían terminado. Cosa que confirme a penas llegue.
El que se había quedado, que era el responsable del proyecto más largo de los 3 que teníamos que entregar hoy, aun seguía aquí.

Que alegría cuando me vio. Me dejo 4 indicaciones, y al ratito se fue a su casa a dormir. Yo me instalé, prepare mucho café para mí, porque sinceramente me hubiera quedado a dormir.
Esta maldita costumbre que tienen “los arquitectos”, de las entregas y los plazos imposibles de cumplir. Boludean tanto en la parte creativa, con sus lápices gordos y haciendo esquemas y divagando como locos hasta que el tiempo les pisa el culo y tienen que concretar.
Cuando estaba en la facultad era siempre. Aunque soy una convencida que el trabajo creativo cansado no sirve de nada.
Yo pensé que esto había desaparecido de mi vida. Pero veo que no.
Y ojo, para los que no me conocen,” me estoy tirando mierda a mi mismo tejado” como se dice, porque me estoy criticando a mi misma.

También es verdad que yo he crecido profesionalmente con las nuevas tecnologías, y el lápiz lo uso poco, pues diseño directamente con el autocad y el 3dmax, por lo tanto gano muchísimo tiempo. Y también, dos cosas normales en mí, funciono mejor y estoy más creativa, cuando tengo la presión del tiempo y dibujo lo que quiero en 3d en mi cerebro, tengo lo que se dice “percepción espacial innata”.
Yo también boludeo un montón, hasta que el tiempo me pilla.

Pero en fin, es de formación profesional, lo bueno y lo malo joder. A ver cuando se me “copio” el cobrar lo que corresponde por el trabajo realizado, ahí volveré a comportarme como un verdadero arquitecto, con lo bueno y lo malo.
Mal de muchos, consuelo de tontos.

Pd1:Lo mejor de todo, es que el viernes tarde me escaqueo, no trabajo. Ya lo avise, para compensar el achuchon de ayer.

Pd2: El martes tengo otra entrega, pero este proyecto depende de mi, asi que no creo que haga falta todo el rollo de ayer.

5 comentarios en «Las malas costumbres de siempre»

  1. Yo he notado como en los últimos tiempos tengo una peligrosa tendencia a dejarlo todo para el último momento. Y es que creo que en el fondo me he dado cuenta de que yo también, con la presión del tiempo que se agota, hago las cosas mejor. Por lo menos nadie se ha quejado o no han notado la diferencia entre un trabajo terminado tres días antes o tres minutos antes del plazo.

    Pero estoy segura de que alguna vez me pillará el toro, y lo pasaré tan mal que volveré a mis antiguas costumbres de hacerlo todo con tiempo suficiente.

  2. en general, con un cierta presión rindo más y mejor siempre y cuando la presión no signifique alguien revoloteando en mi espacio o con su aliento pegado a mi cuello, pues no soporto que nadie me diga lo que tengo que hacer.

    besos,

  3. Soy de la escuela de aguardentero.

    Suelo rendir mucho bajo presión, pero sin que nadie esté “dándome latigazos” verbales cada minuto, ni leyendome por encima del hombro. Aunque tengo mis manias de planificación.

    Besos

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