No, este no es un post erótico.
No voy a hablar de las bolas chinas ni los palitos ídem.
Sino voy a hablar de el magnifico arroz cantones, las magníficas gambas con verduritas, piña y salsa agridulce, y sobre todo los espectaculares rollitos vietnamitas que se comen enrollados en una hoja de lechuga con una hoja de menta, que me acabo de zampar. Todo ello con palitos chinos como manda la tradición.

He descubierto en Las Rozas, un restaurante asiático (no chino) donde se come muy bien. Me gusta la comida de esa parte del mundo.
Por ej, cada vez que voy a Paris, como en uno vietnamita en Saint Germain que tiene unas verduras en cestas al vapor que es una de las cosas más ricas que he comido en mi vida y siempre repito.

Con el tiempo he aprendido a comer con palillos. Pero hoy ha sido un calvario. No se porque no podía con ellos. Me acordaba del marido de mi amiga B que come con ellos a diario como si fueran un tenedor, o el cocinero Andreu que cuando fríe usa los palillos para mover la comida en el aceite. En realidad este es un buen truco de cocina.

A lo que iba.

Hoy no he podido con los palillos.
En realidad llevo casi toda la semana con tos y por lo tanto cuando pretendo dormir de noche es imposible, por lo tanto se me hacen las 4 o 5 de la mañana y yo estoy sin poder conciliar para dormir. Por lo que tengo un sueño y una falta de energía hasta para escribir este post.

Como se dice por estos lares “estoy patosa” y una muestra es que intentaba comer el arroz con los palillos y terminé con ellos con el tenedor. Independientemente de esto, el menú estaba buenísimo aunque me aburrí comiendo porque lo hice sola.

Se me cierran los ojos, mierda. Estoy como el hipopotamo este: