No se que título poner

“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…” Groucho Marx.

Así empieza un artículo del periódico de hoy donde habla de un estudio sobre la felicidad en relación al dinero que uno tenga, y como a veces hasta teniéndolo no nos hace felices.
Leer esto hoy ha puesto la guinda en algo que empezó ayer en una charla con mi “niña” a LA. Ella se quejaba de que estos últimos 4 años según sus palabras “los peores de mi vida”. Y todo porque ha tenido que aparcar muchas cosas durante 4 años para poder lograr otras, que ha logrado. Pero ella solo ve la parte negativa del asunto.
Yo como buena “pepito grillo” que soy con ella a veces, para eso es “mi niña” le hacia ver la otra parte, la positiva de estos 4 años. Lo que había logrado, donde estaba y lo que se le abría en el horizonte. Yo siempre le digo que la admiro, porque la he visto esforzarse a niveles insospechados por un objetivo, cosa que no siempre veo en gente de su edad. Cuando terminé mi speech de “madre orgullosa” porque ella para mi es como si fuera mi “niña”, se quedo callada y me dice “pues si, tenés razón, a veces uno ve solo lo negativo de las situaciones”. Eso iba por mi, me estaba contestando pero para que yo también viera que lo que le decía a ella, también me lo podía aplicar a mi.
Hoy en un mensaje en el post de ayer Teresa me decía, copio textual “que suerte ya me gustaría a mi poder decir me voy a ver a los que hace tiempo que no veo”.
Y me dejo pensando, ¿Lu de que te quejas?
El otro día también alguien me dejo un mensaje en los post de mi cumpleaños sobre la reseña de mi vida por capítulos, y se sorprendía diciéndome textualmente “que pasada de vida”.

Soy una inconformista nata. Nunca aprecio lo que tengo o lo que he logrado con esfuerzo. No le doy el justo valor a lo logrado. A la suerte que he tenido de haber nacido en esta parte del mundo, de tener la familia que tengo aunque a veces no me guste, a la suerte de poder haber estudiado algo que me brindo un medio de vida, porque trabajo en lo que elegí. A la suerte que tengo de poder planificar viajes y poder hacerlos. A la suerte que tengo de tener una casa y poder pagarla. A la suerte que tengo de vivir en libertad. A la suerte que tengo de haber recuperado la salud y tenerla hasta ahora, cosa que otros si se acuerda y me lo recuerdan como me paso esta semana con una prima. Simplemente la suerte que tengo de estar viva, teniendo en cuenta por ej. que el martes se cumplen 5 años que mi amiga del alma Ceci, dijo ay, se agarro la cabeza y nos dejo.
De la suerte que tengo de estar en este momento frente al ordenador escuchando a Nina Simone, tomando un té y escribiendo este post.
Al final como dice el artículo ese, debo poner más hincapié en ver los bienes básicos que poseo, comer, descansar o disfrutar de la vida que son los que dan placer duradero, o los que llaman de consumo a los cuales uno se acostumbra más rápido de lo esperado pero también el éxtasis dura menos.
Al final, tanta perorata para decir… el dinero no hace la felicidad, ayuda, pero no es lo fundamental de la vida, menos mal, porque entonces yo no seria feliz nunca. Aun tengo esperanza.

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