Cara y cruz del mismo día

Celebrar que estamos vivos (sábado 10 de marzo)
Ya han pasado 3 años casi, y yo sigo emocionándome cuando leo sobre el 11-M.
No cuando escucho las reverendas idioteces de la conspiración, ni cuando veo a los hijos de p… detrás del cristal en el juicio por la tele, diciendo yo no fui, y me solidarizo. Malditos hijos de puta ellos y toda su prole. Pero escribir sobre eso se lo dejo a los que escriben blogs sobre esas cosas, cosa que yo nunca haré.

A lo que iba.

Me sigo emocionando.
Me sigo emocionando hasta no poder controlar las lágrimas cuando leo la historia contada por alguien que estuvo ahí y de cómo salio de todo ese día o los posteriores en el hospital.
Recuerdo que los días posteriores al 11-M el País, sacaba una par de páginas con los obituarios de los muertos. Media página para cada uno. Mostraba la foto y contaba algo de su vida.
Las leí todas, y siempre llorando. Era mi manera de hacer duelo por esa gente. Era algo que no podía controlar.
Yo por suerte no tuve a nadie cercano afectado por ese día, pero me daba lo mismo. Era como si en ese tren fueran alguien cercano a mí.

Yo he sobrevivido a un atentado.
Hace muchos años y en Argentina, en un lugar donde exploto una bomba en el momento de entrar nosotros. Era un cine. Nos salvó la distancia, estábamos al final, pero nuestros oídos, sobre todo el de mi hermano pequeño que iba conmigo, fue el más afectado, estuvo sordo 15 días. En ese atentado hubo dos muertos y muchos heridos. Pero podría haber sido peor. A mi más que un tremendo susto no me paso nada.
Pero me he dado cuenta que nunca lo he superado del todo. Cuando algún mal nacido sea quien sea pone una bomba, siento que me la puso a mí.
Por eso cuando hoy leía a una señora, que estaba embarazada de 7 meses y en el anden donde exploto la bomba de El Pozo, y que se salvó aunque con quemaduras. Hoy con su niña ya de casi 3 años en sus brazos y diciendo… “yo los 11-M festejo que estoy viva, no enciendo la tele, me voy con mi marido y mi niña a comer fuera, a pasear, a vivir”.
Aunque me he vuelto a emocionar, he tenido una sensación más positiva de otras veces, y he pensado… “pues yo también festejaré que estoy viva” y lo demás que se vayan a la mierda.

La otra moneda (domingo 11 de marzo)
¿que pasa con las otras víctimas que no han muerto?
Hoy me he levantado y mientras llevaba a cabo mi costumbre de cafecito y ordenador antes de salir… lei la prensa digital, a ver que había pasado en el mundo, si me iba a bajar o me iba a quedar.
A lo que iba.
Me enteré de la historia de Laura, en coma irreversible desde el día que explotó una de las bombas de Atocha.
El silencio de las otras víctimas, de las que no murieron. La cruz de lo que postie ayer. Ayer era la esperanza, el volver a vivir, hoy es la pena de saber que estas en coma irreversible hasta que la vida se te vaya sin ni siquiera enterarte.
No daba para poner otro post. Sino unirlo con el de ayer.

La historia de Laura completa acá.

Recuerda que en el tren ibamos todos.

pd: Como me jode este tema. (suspiro)

Etiquetado:

2 comentarios en «Cara y cruz del mismo día»

  1. Pues para que veas, el fiscal general del Estado acaba de decir que ya en España prácticamente no hay víctimas del terrorismo. Debe ser porque este señor sólo cuenta a los muertos, los que han sobrevivido a un atentado o los que han perdido a familiares él no los cuenta como víctimas del terrorismo.

    No sigo porque me enfado demasiado con estas cosas. Besos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *