La tumba de Goya

Goya es uno de mis pintores preferidos. Y no lo digo por vivir en España. Que va. Fue amor a primera vista.
Allá por el año 86 fue la primera vez que yo cruce el charco con una amiga para pasar las fiestas en la casa de mi “hermano el francés” en su piso de la Avenue Foch en París. Esa fue también la primera vez que comí ostras, pero eso para otro post.

A lo que iba.

Ese año, diciembre del 86, nos hicimos un viajecito por el viejo continente. Pasamos navidad en París, año nuevo esquiando en los Alpes y luego un recorrido con el EuralPass por España y Francia.
Cuando llegamos a Madrid, obvio fuimos al Prado. Empezamos a ver las pinturas de Goya pero cuando llegue a la sala pequeña donde estaban antes las pinturas negras, fue como un flechazo. Creo que me quedé mas de una hora mirándolas. Desde ese momento amo su pintura. Cada vez que voy al Prado no dejo de ir a verlas. Y si alguien me preguntara que cuadro te traerías a casa, sin duda diría “el perro asomado de Goya”.

No se si mucha gente sabe que está enterrado en la ermita de San Antonio de la Florida aquí en Madrid. Este edificio, diseño de Felipe Fontana, construido por Carlos IV entre 1792 y 1798. Pero su interior está pintado por frescos de Goya.
La primera vez que los vi, fue luego de su segunda restauración en los 90. Me quede maravillada de la hermosura de las pintura. Desde ese momento es uno de esos lugares que no mucha gente conoce y que yo siempre recomiendo de ver cuando se visita Madrid. Ahora hasta hay una sala de vídeo donde te explican el significado de las pinturas, y como se restauraron los frescos, y la entrada es gratuita.
Yo solo voy a ver una de las cosas más bonita que he visto en mi vida, los “frescos del techo”.

Ayer volví.

Pase a buscar a mi “nena” por Principe Pio, y antes de irnos a comer, le dije, veni vamos a hacer antes una parada cultural. A ella le encanta ir conmigo a museo, siempre le ha gustado desde pequeña, porque dice que aprende un montón y ve cosas que quizás ni notaría.
Fue una buena idea, porque de la puerta de la ermita salio otra forofora de Goya.

4 comentarios en «La tumba de Goya»

  1. El “perro semihundido” también es uno de mis cuadros favoritos; lo tengo en un poster de bastante buena calidad (comprado en El Prado). Por cierto, a mí nunca me pareció que estuviera hundido en la tierra, sino detrás de una loma. En todo caso, es una pintura que transmite muchísimas sensaciones. Lo curioso (que descubrí hace unos días) es que puede que mucha de esa carga poética que nos llega, de esa innovación artística, sea un resultado no buscado por Goya. Te pongo el enlace al post de un blog que habla sobre este cuadro. Imagino que lo que cuenta será verdad (ya procuraré confirmarlo) y, si es así, no deja de ser sorprendente. Como arquitecta, seguro que te llama la atención cómo se recuperaron para pasarse a lienzo las pinturas murales de la Quinta de El Sordo. Un beso

    http://elvertigo.blogspot.com/2006/03/el-perro-de-goya.html

  2. Vivo en la tierra que vió nacer al genial pintor y cerca de mi casa en La Cartuja de Aula Dei y en el Pilar de Zaragoza entre otros sitios, podemos apreciar su genialidad, paso mucho tiempo luego en la corte en Madrid, allí visite el prado cuando vivía en la ciudad algunas veces y San Antonio de la florida, su vida y obra son increibles, en Aragón es inmortal los acontecimientos que sucedieron en su vida también. A mi me impresionan mucho más otros cuadros, ¿me pregunto que esta mirando el perro de la pintura que comentas?

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