Al final todo se reduce a un par de tetas…

… eso si, de plástico.

Hace unas semanas escribía aquí dos post, uno sobre “menudo par de tetas” y otro sobre “los líos conyugales”. Quizás debas releerlos antes de continuar. Porque este post es el colofón de lo que se venia venir y se caía de maduro.

A lo que iba.

Yo describí a una cliente de plástico que tiene mi jefe, porque es su cliente, yo no he intervenido en el proceso del proyecto para nada. Yo tengo otros entre manos. La última vez que la vi, que generó el post que antes menciono, fue tan impresionante lo que vi que me motivo a escribir sobre ello. Era exagerado como se le salían las lolas de la camiseta de tirantes. A mi jefe se le iban los ojos. Cuando terminaron la reunión que tuvieron, desaparecieron 3 horas. Nadie supo donde se metió el tío porque nuestra secretaria lo llamaba y tenia el fono apagado.

Luego conté que la verdulera y él, que son matrimonio pero que casi nadie lo sabe, sobre todo los clientes, tuvieron una movida que se notaba que fue gorda y que aun luego de tanto tiempo sigue. No tan pronunciada, pero él está que se lo lleva el viento de mal humor y malos modos.
Yo desde siempre he sentido que el problema fue por una tercera persona. No se, siempre lo he pensado.

Pues antes de irme de vacas, me pidió él que le ayudara con el cálculo de estructuras y de instalaciones del proyecto de la casa de la que desde hoy llamare, “la tetona”. Sobre todo de la aplicación del Código Técnico nuevo, que me lo empolle para hacer el otro proyecto que me hice en julio. Pero eso para otro post.

A lo que iba. Como no le pude ayudar antes de irme porque no tuve tiempo, hoy le pregunte si seguía necesitando mi colaboración. Y me contesta que no, porque el tema esta suspendido, que no sabe si al final lo vamos a hacer. Que ya me avisará si la necesita. No me dio muchas explicaciones pero le molesto que se lo recordara. Yo seguí con lo mio.
Al rato, mi secretaria que es una cotilla me cuenta que “la tetona” llamó a la verdulera, diciéndole que un arquitecto de los de ella, la estaba acosando por teléfono, que le había prometido descuentos y que si ella no se los daba o cumplía lo que el tío le prometió, no hacia el proyecto.

Si aun no te has enterado o no eres lector habitual, he de contarte que los arquitectos somos dos. Yo que soy una chica y no se me da por acosar a una tía, no me pone en realidad. Y el otro que es mi jefe y el marido de la verdulera.
Os podéis imaginar la que se ha montado. La tetona no sabe que ese arquitecto del cual habla que la acosa, es el marido de la otra. Dice mi secretaria que la verdulera tuvo una pelotera por fono con la otra, que cuando terminó salio diciendo que no le pasarán más una llamada de esa tía.

Y yo me lo perdí por las vacaciones, por Dieux. De cotilleo de El Tomate como mínimo.

Ay chicos como perdéis la cabeza por un par de tetas. Pero creo que a este gil, esto le saldrá caro porque las cosas entre ellos no siguen como antes. Esto tiene pinta de terminar mal y en cualquier momento.
La sal de la vida.. azúcar…
Al final todo se reduce a un par de tetas y un polvo. Espero que haya sido bueno porque las tetas eran de plástico.

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2 comentarios en «Al final todo se reduce a un par de tetas…»

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