Más de lo mismo. Que cruz, que cruz

Ayer mi amiga la Francesita me preguntaba que tal estaba y mi contestación fue “mal, de mal humor, fastidiada, que me lleva el viento, pero sobreviviré”.
Estoy como el tiempo de otoño, revuelta.

En realidad esto no es nuevo, y llevo muchos meses así. Si releo el blog, posiblemente llevo en esas condiciones hace varios años. En algunas épocas he estado mejor, pero en conjunto no.
Yo se lo que me pasa. Lo tengo clarísimo y se podría decir que para síntesis seria “no me gusta mi vida actual”.

A si, a simple lectura, lo que se desprende de este comentario es “siempre lo mismo“. Puede ser que algo de eso hay.
Haga lo que haga no veo cambios, y cada vez con más frecuencia me acuerdo de un cuadro que había en la casa de mi abuela que decía…
“lo que no hagas a los 20, no tengas a los 30 y no puedas a los 40, no harás a los 50, no tendrás a los 60 y no podrás a los 70”.

No me consuela pensar “hay mucha gente que le pasa lo mismo“. Nunca me ha consolado que me comparen con otros.
Lo peor de todo es que llevo desde el viernes con dolor de cabeza. No es muy intenso pero lo suficiente para ponerme de más mal humor. Tomo paracetamol de mañana a y de tarde, sino no lo soporto.
He pensado que eran las gafas y me las volví a graduar. Me han subido algo en un ojo para compensarlo con el otro. Pero no creo que sea eso solamente.
Es el agobio que siento. Lo se.

Tengo la sensación que tampoco es que haga mucho por cambiar de vida. En el fondo no se para que lado correr. Todo lo que pienso por hacer o intento, o se me jode, o no le veo viabilidad.
Estoy triste y melancólica.
Eso no ayuda mucho. No, señor. Yo diría que no.

Aun espero que algo me sorprenda, asi de repente y ponga un poco de color en mi vida..
(Suspiro)

Mi cerebro está como esta viñeta de Gaturro.

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3 comentarios en «Más de lo mismo. Que cruz, que cruz»

  1. Pues ya habrás leído que yo estoy en plan comedura de coco, así que mal puedo ayudarte o darte esa sorpresa que necesitas. Esperemos a que lleguen tiempos mejores.

  2. Es cierto que “mal de muchos, consuelo de tontos”, por eso no te consuela que a muchos les pase igual.
    Una de las componentes más importantes de nuestra vida es el trabajo. Le dedicamos mucho tiempo al día, incluso cuando ya no estamos trabajando. Nuestra cabeza sigue dando vueltas a esos “pequeños flecos” que no hemos terminado.
    Y, me da la impresión de que la mayor parte de tu agobio viene de ahí, de tu trabajo.
    No veo que te guste el ambiente, aunque la labor que realizas sí te llena.
    Has tenido, al menos, un par de “pufos” que te han supuesto esfuerzo (y entusiasmo) y que se han convertido en puñaladas traperas.
    No estoy, en ningún caso, capacitado para dar consejos, pero, lo que veo es que este trabajo no está siendo el más adecuado para ti.
    Pero, de nuevo te repito, desde la distancia es muy fácil valorar, sopesar y decidir. Sobre todo cuando lo que conozco es poco más de lo que cuentas.
    Lo fácil sería decirte que dejaras el trabajo, que cambiaras de vida. Frases hechas llenas de tópicos.
    Me acabo de dar cuenta de que llevo una parrafada tremenda para no llegar a ningún sitio.
    Sólo me falta incluir un par de técnicas de manual de autoayuda y vendérselo a Estivill para que escriba un libro.
    Desde aquí, sabes que no puedo enviarte más que un abrazo.
    Otro abrazo, por si acaso.

  3. Como conozco esa sensación. Periódicamente me asalta la misma. Lo difícil es decidirse a hacer algo por cambiar la situación. Y para hacerlo necesitas un plan. Quiero decir, que pienses en lo que quieres de aquí a un tiempo razonable (por ejemplo, 2 o 3 años) y luego te pongas hitos intermedios que tengas que cumplir para llegar a esa situación ideal.

    No te desanimes, creo que una vez que sabes lo que te causa malestar ya tienes recorrido la mitad del camino para encontrar la solución.

    Muchos, muchos, muchos besitos…

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