Sutilezas laborales o como joder al prójimo, o sea …yo

Llevo un par de días que percibo cosas raras alrededor mío, en el trabajo. Todo hay que decirlo.
Y si le tengo que hacer caso a mi instinto, que tan olvidado le tengo, algo pasa.
Yo la semana pasada me despache a gusto con la verdulera sobre el trabajo, métodos y esas cosas, y como no podía ser de otra manera de su “maridito” pero como compañero de trabajo.
En algún momento de la charla, ella puntualizo que le conocía muy bien a nivel laboral, y yo aclaré que obvio pero también a nivel personal.
Que los demás no sepan que es su marido no significa que nosotros no. Y aunque no se mezcle, se termina haciendo.
Ella prometió hablar con él.

Algo le debe haber dicho porque está como marcando territorio. A saber.

Cuando yo volví de vacaciones, me dijeron que me esperaba un proyecto de legalización de una piscina y que tenía todo el mes para hacerlo. Como es algo que me lleva solo dos días, me lo tome con calma.
Como es una legalización no se puede aplicar el código técnico a algo ya realizado, por lo que es muy sencillo de hacer. Igual me busque un proyecto anterior para copiarlo vilmente y así aun ir más rápido si cabe.
Para esto pedí ayuda a “el maridito” y junto a él lo buscamos. Es más, lo encontró él.
Ayer cuando ya casi lo tenía terminado, me pongo a redactar la memoria y me doy cuenta que no se puede legalizar porque la piscina está construida dentro del retranqueo obligatorio de la parcela. Lo comento. Entre las posibilidades, surge que era un proyecto de ejecución y no legalización. Yo me justifico diciendo que he hecho lo que me han dicho, que entonces lo que hice no sirve.
Va el tío, el que me dio el proyecto en la mano y que sabia que estaba haciendo legalización, porque como los honorarios que firmó eran muy bajos, que no me preocupara mucho. Y dice “pues en el contrato que firme decía ejecución no legalización”.
No te jode!!! Pues yo he hecho lo que me habéis dicho, yo no firme el contrato de encargo. Mala leche la del maridito, de no decírmelo antes y ayudarme a equivocarme. Primer mosqueo.

Y hoy lleva todo el día, demostrándole a la “verdulera” que yo duplico el trabajo porque contesto cosas de las cuales se ocupa él. Aquí dije, se acabó, y salte.
He dicho que vale, que desde hoy paso de los clientes y que si llaman les daré su teléfono para que directamente hablen con él. Al final yo contesto porque soy la localizable siempre, no él. Y sobre todo, doy respuesta y ellos se sienten atendidos, no como él que va a la obra como si fuera un fantasmas, que los clientes que lo están esperando en el piso de arriba, ni les avisa, y después estos me dicen a mis las pegas, porque el no les atiende. Es más, también de sus obreros. Ya le he dicho a uno, aunque suene borde…que yo no llevo las obras, que se lo pregunte a él (eso si, si le contesta el fono)

Éramos pocos y parió la abuela!!!!

Ellos han estado hablando y ahora tiene que justificarse con ella, demostrándole que yo estoy equivocada. Pues vale, yo a lo mió que ya es bastante.
A ver por donde sale la próxima, porque habrá próxima seguro.

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Un comentario en «Sutilezas laborales o como joder al prójimo, o sea …yo»

  1. habrá próximas, y siempre intentará demostrarte que él es el jefe y que tu te equivocas.
    Será muy difícil, pero asegúrate de que te repite todo lo que te dice, y si se pone tonto, que lo exprese por escrito “mándame un mail, así me organizo mejor”.
    Es una solución borde, pero si no le paras los pies terminará por hacerte la vida (aún más) imposible.
    Métele caña, que eso también desestresa mucho.

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