Aprendamos a convivir, joder.

No me había dado cuenta lo cansada que estaba hasta que he vuelto. Ayer noche dormí 10 horas sin parar, ni despertarme, y acabo de levantarme de lo que dije seria una cabezadita, dos horas y algo más.
Por suerte, muchas cosas con la edad he perdido pero no la capacidad de dormir. Que gusto. Aunque si hubiera sabido que iba a hacerlo tanto hoy, aunque sea me hubiera sacado las botas, porque me tire como estaba en la cama y me tape con lo primero que encontré.
En fin, eso no se puede prever.

A lo que iba.

Llevo casi 48 hs. de vuelta en casa, y no he parado. Entre hacer la compra, que llevaba varios meses comprando de a puchito, guardar lo que uno ha traído de allá, que en mi suelen ser minis mudanzas cada viaje. Sobre todo de libros. Agarro mi maleta el taxista y me dice “jope, pensé que no pesaba tanto, que traes”. Bueno en otro tiempo verbal, ya se sabe que hablo distinto.
Alguna que otra lavadora también. He colgado la ropa, y si alguien la hubiera visto diría con el frío que hace fuera, “esta de donde vino”. Camisetas sin tirantes, pantalones cortos, etc. etc.
He pasado mucho calor por allí.
Los primeros días no, pero desde el ultimo viernes, Buenos Aires hizo justicia a su fama de “lo que mata es la humedad”. 38,5 grados con 90% de humedad mata a cualquiera.

Os cuento que ayer ya apareció un gil a quererme joder la vida, y lo hizo algo porque me cabreo mucho. Pero como he vuelto onda ommmmmm, si bien me cabreo no me jodio. Me queje, y hoy antes de las 10 ya tenia resuelta la papeleta. Que no contaré porque no le daré espacio, al que ya he bautizado como “el que no sabe convivir, alias el hijo de puta ese“.
Ahora que lo leo, veo que es un poco largo no? Pero bueno, viene porque el primero en misa. Que si, cualquiera no va a misa con mi madre en días de guardar. Aunque ahora que lo pienso el domingo me dejo durmiendo, cosa rara. Será que ya está tirando la toalla conmigo.

Lo que contaba.
En misa, el cura que la dio era el párroco de mi colegio, un tío que conozco hace mucho que mucho tiempo, con fama de buen tipo y moderno. Sinceramente es la primera vez que escucho un sermón en mucho tiempo que no es clase de catecismo. Aquí en Madrid, cuando voy a misa lo hago en una iglesia franciscana porque son los únicos curas que soporto o casi, o si estoy muy mística me voy a las 8,3 de la mañana al Convento de las Carmelitas en la Haldeuela. Aunque aquí no voy por el sermón, sino es un lugar que puedo pensar en silencio. En general siempre son sermones de clase de catecismo que nunca presto atención, pero esto mejor lo cuento en otro post.

Hablo sobre los deseos del año incluido él, y dijo algo que me gustó. Que “aprendamos a convivir”. Que sintamos “empatia” por la gente que está alrededor nuestro, que también tiene problemas y cosas.
Cuando terminó, recuerdo que me incline a mi madre, y le dije “el hijo de puta de mi jefe debería escuchar esto, que piensa que todos somos sus siervos”.
Confirmando mi comentario, a penitas fui a trabajar. Pero bueno, solo ha corroborado lo que yo ya pensaba y confirmado mi decision.

En fin, es viernes. Hace mucho frío. He descongelado la nevera y aun hay hielo en el fregadero. Prueba de que mi casa aun no ha entrado en ritmo de calefacción.
En fin, ces´t la vie… El que no te caga te olvida…

pd: que mierda tendra que ver este final? pero bueno, es lo que pienso…

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4 comentarios en «Aprendamos a convivir, joder.»

  1. Para mí, lo peor de los viajes, con muuuuuuucha diferencia, es ese espacio de tiempo desde que llegas a tu casa hasta que todo vuelve a estar organizado y limpio. En fin, como dice el refrán, para comer tortilla hay que cascar el huevo. Si queremos disfrutar de los viajes no tenemos más remedio que soportar ese odioso epílogo.

    Besos.

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