Mi memoria histórica

Yo no soy estudiosa de los distintos tipos de memorias que existen. Solo se que hay una inmediata, una a mediano plazo, una histórica y una vital. Creo que hay más pero este desglose me sirve para el post de hoy.

A lo que iba.

El sábado tomando un café con alguien, surgió el tema de los desaparecidos en argentina. Esto es algo que suele sucederme a menudo, pero es un tema que por diversas razones yo no suelo hablar. Posiblemente la más lógica es que yo di vuelta página, sino me iba a enfermar. Se que muchos se me echarán encima por esto, pero soy sincera. Una de los motivos que aproveche la oportunidad que se me habría de vivir en España, fue para dar vuelta página de mi vida, y mirar para adelante. Estaba bastante cansada de vivir siempre con violencia alrededor. Creo que no se puede vivir con odio ni con rencor, sino eso se vuelve contra nosotros mismos.

En cada viaje para allí, veo como gente que conozco han avanzado, pero es tal el rencor que en sus caras se termina perfilando la tristeza. Yo no quería eso en mi vida, por eso no me costó mucho quedarme aquí. Ya me lo veía venir. No voy a disertar sobre los culpables o no, de que deben pagar o no, ni decir que hubo malos malísimos y los otros eran los buenos buenísimos. No voy a juzgar lo que paso, si tuvo que pasar, si fue esto o lo otro. Solamente voy a hablar de los mecanismos de mi memoria, que recuerda y que no. Pues desde el sábado estoy recordando cosas.

Quizás para explicar más mi situación en esos años, yo estudie en la universidad los 7 años de los 8 del gobierno militar. Es más entre justo una año después de marzo del 76 (el golpe de estado fue el 24 de marzo sino recuerdo mal) y terminé 6 días después de que el primer gobierno democrático de Alfonsín tomara el cargo en diciembre del 83.

En esa época a la universidad la llamábamos “club social”. Porque eso era. Como un club social. Uno iba, estudiaba (sino te olvidabas el DNI pues la policía no te dejaba entrar sin identificarte antes), hacia las entregas, se pasaba por el bar con vista al río casi todo el día y poco más. Nadie hablaba de la política, ni lo que pasaba ni nada.
Recuerdo que volví al año de haber terminado a un curso de postgrado de diseño gráfico, y ya no era lo mismo. Todo el patio central, lleno de carteles de arriba abajo, con nombres de desaparecidos (creo que arquitectura tuvo uno de los índices de desaparecidos más altos de la UBA). De pegatinas por las paredes, de partidos de izquierdas, de pintadas, etc, etc. Había cambiado radicalmente en su aspecto. Posiblemente porque la gente podía expresar lo que quisiera con más libertad que en mi época.

Yo las cosas que pasaron en esa época, me las enteré después. O mejor dicho, me enteré de muchas cosas, pero por mi propia seguridad era mejor no decir nada. Y sobre todo y a la distancia, olvidarlas. Son demasiado duras para recordarlas en mi memoria inmediata.

Cuando el año pasado Günter Grass, reconoció en sus memoria cuando se enteraron los alemanes lo que había pasado en los campos. Yo encontré paralelismos, aunque no comparación, con esa época y lo que pasó en Argentina. No se puede juzgar a la gente que vivió esa época de hacer o no hacer. Se hacia lo que se podía. No olvidar que había estado de sitio militar. Aunque hay gente que todavía al día de hoy, les hecha en cara a la gente que no hicieran algo. No se, quizás pensaban que se podía.

Yo nunca he sido de ideas ni de izquierdas ni de derechas. Siempre he intentado buscar un equilibrio entre unos y otros, por eso si me tengo que calificar soy de centro. Igualmente nunca me intereso la política. Pero siempre he tenido amigos, vehementes en sus ideas y como defenderlas, de ambas ideologías. En esa época por ej, tenia una amiga que quiero un montón, aunque hace años no veo, que la secuestraron los servicios de inteligencia (esos de gafas oscuras, de los Falcón verdes oscuros, para el que sea argentino) junto con su hermanos, ambos menores de edad, pues ella tenia 18 años, buscando a su padre que se había exiliado en EEUU. Como no lo encontraron, se llevaron a los que estaban en casa. Y dicho por ella “no ocultábamos nada, yo sabia que vendrían me habían avisado, pero no me escondí. Luego de interminables interrogatorios vaya a saber donde, nos dejaron en un descampado no antes de simular un fusilamiento”.

Su historia, generó un cuento que escribí en los noventa para recordar y no olvidar, que esta en esta dirección si quieres leerlo…
Aunque debo reconocer que también tengo amigos que visten uniforme y en activo en esa época, que por ej perdieron sus piernas por una bomba bajo su coche puesta por “subversivos” (antes no se les llamaba terroristas, sino subversivos o subversión, no se muy bien porque, ni me importa). Siempre me he sentido en el medio de la batalla, o de los dos bandos, si es políticamente correcto decirlo.

Desde la charla de café del sábado, me he acordado de muchas cosas, pero que no contaré porque sinceramente no me apetece. Es más volveré a mandar al baúl de los recuerdos de mi memoria histórica y lo cerraré con llave, tirándola. Solo de recordar lo que yo viví, hoy, me he levantado agobiada y sobre todo cansada. Este post da por zanjado definitivamente este tema en mi vida. Paso de seguir hablando de lo mismo, siempre. Ya paso y listo.
A mi no me importa lo que la gente hace o no, sino la gente en si. Pero esa época ha sido muy oscura y difícil de vivir. Por eso yo un día tome la decisión de dar vuelta página. No me arrepiento de ello. Aunque reconozco que pensé que aquí iba a estar lejos de las bombas. Que equivocada que estaba.

pd: Este post es el número 1000 de este blog. Curioso..y significativo.

4 comentarios en «Mi memoria histórica»

  1. Lo que cuentas Lu es tan espontáneo, tan significativo. Cada país ha vivido etapas muy duras y la mayoría de la gente tenía que seguir con su actividad.

    Evidentemente eso marca porque la naturalidad para desarrollarse se va anquilosando y van quedando en los rostros, en la conducta. Es muy difícil abrirse y confiar cuando se ha vivido con tanta tensión, tanta.

    Pues nada, afortunadamente hay quizás una parte de la memoria, la selectiva que pasado el mal rollo, sería la más oportuna. Una memoria que sirva para aprender de los hechos y al mismo tiempo para seguir sin cadenas.

    Besos 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: