El principio del cambio

Ayer luego de un fin de semana horroroso, del cual ni quiero hablar, he dado el paso. Mi paciencia ya llego a límites infinitos. He dicho basta.
Pero en vez de cortar y pasar a otra cosa abruptamente. He intentado pedir reducción de jornada.
En principio no se lo han tomado mal. Han entendido mis razones. Tengo que hacer una oferta de lo que yo llamo reducción de jornada, en horas y dinero a fin de mes. Ya lo tengo claro, pero aun no lo he comentado para que no se me note la ansiedad por terminar con este tema ya mismo. Ahora es solo negociación.

Estoy decidida a tener menos dinero pero ganar tiempo para hacer otras cosas, que a futuro pretendo que sean las definitivas. Los cambios a veces son así, por parcelas para llegar al gran cambio.
No se si me dirán que si. Si bien ayer no tenía miedo a la desición tomada, hoy me he levantado más mosca. Pero ya no hay vuelta atrás. Pues he comentado que sino llegábamos a un acuerdo, me tendría que ir en cuanto terminara lo que estoy haciendo, o sea a final de marzo.

Todo en la vida tiene un límite y yo ya lo había traspasado. Como será que el sábado estuve a punto de terminar en urgencias, pues toda la mañana tenía la parte izq., de mi cuerpo o casi, dormida con cosquilleo. Al final resultó que tenia la tensión arterial por el piso, y con un plátano se paso al rato.
No estoy dispuesta a caer enferma por el trabajo.

Ahora solo tengo que esperar y ver que pasa. Pero ayer dormí como un lirón. Tengo mi plan B, algo drástico pero viable, aunque me lo guardo para mí.
En fin. Es una desición personal, pero uno debe sopesar si trabaja para vivir, o vive para trabajar. Yo quiero lo primero aunque ahora hago lo segundo.

Porfa, si estos días estoy algo perdida no me extrañes mucho.

Pd: che, maaa ya está lo peor, dar el primer paso.

3 comentarios en «El principio del cambio»

  1. ayer lo leí de pasada y decidí que merecía tiempo.
    Hoy lo he releído dos veces, por si acaso me perdía algo.
    Me parece bien tu decisión, me parece adecuada.
    Sin un portazo, sin malas caras.
    Yéndote poco a poco.
    Me alegro por ti, un abrazo para transfundirte energía.

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