La envidia es tan vieja como la prostitución.

Leia hoy un artículo bastante interesante, instructivo y sobre todo revelador de Antonio J. Martínez sobre la vida de unos de los arquitectos más brillantes de la arquitectura italiana del siglo 17, Francesco Borromini.

Vivio en los mismos años que otro grande Gian Lorenzo Bernini.
Sino sabes quienes son, solo darte dos datos que te pueden servir mucho y te centrarán en la época que vivieron. El primero, Borromini el diseño por ej. de San Carlos de las 4 fuentes en Roma y Bernini el baldaquino negro de cuatro columnas que cubre el altar en la Basílica de San Pedro o su columnata de la plaza exterior.

Cuando terminé de leer el artículo, me enteré por ej, de la gran rivalidad que tenían uno del otro. Para decirlo en cristiano, Bernini era un pesetero trabajando para la curia, y Borromini era un artista que estaba por encima del dinero en pos de su arte. Los dos eran buenos, pero se odiaban. Con la complicación que Borromini era bastante depresivo y terminó suicidándose, luego de pasar casi 10 días encerrado rompiendo toda documentación de su obra para que no le copiara. Es más, se cree que algunas de las ideas innovadoras de Borromini, Bernini las aplico en el baldaquino de San Pedro. Va, que le copio vilmente.

Era una lucha entre dos visiones, el desarrollo del arte sin venderse y el desarrollo del arte solo por dinero. El idealista y el materialista.
Me he quedado reflexionando en la cantidad de veces que en la historia se nos presentan personajes así, léase Mozart y Salieri por ej.

Así es la vida del hombre. Los que hacen las cosas por el honor, por el bien público, por el arte, y los que la hacen por el dinero, por el dinero y por el dinero.
Pero el idealista es el que tiene el talento. En dinero no trae talento a la vida.
Muchos terminan sintiéndose frustrados porque se ven concursos que ganan gente de renombre pero con talento dudoso, y no uno desconocido y con mucho talento.
Y movemos nuestra cabeza a los lados y vemos la cantidad de cosas mediocres a nuestro alrededor pero que aparecen en las portadas de las revistas como si fueran lo más. Y otras muchas talentosas que como aparecieron se perdieron, porque no se han rendido al sistema materialista.
Lamentablemente el que llega es el que tiene dinero ya sea propio o de un mecenas. Asi funciona el mundo desde siempre. El golpecito de suerte que necesita el que no tiene dinero, pero si un talento infinito, a veces no le llega nunca. Y si le llega como a Borromini, su idealismo por el buen trabajo en post de ganar más dinero lo dejan en segundo plano. No asi su obra, que para los de formación profesional como uno, nos maravilla, con esas curvas o volutas impresionantes de su época barroca.

En fin, no se por donde iba. Lo único que se, es que cuando concluí pensé, “la envidia es tan vieja como las prostitución, que ya es decir mucho“.

pd: che Pedrín, ya volví de Irlanda. Pero sabes, ni una gota de agua en toda la semana alli, y llego aqui casi me ahogo. El cambio climático está loco como la economía mundial, y mirá que a mi me decian “sabes porque Irlanda es verde? porque llueve mucho“. Pos ya no estoy tan segura.

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Un comentario en «La envidia es tan vieja como la prostitución.»

  1. ummmm…. primero fué la prostitución, luego la envida por la popularidad de la otra o el otro… o fué a lo mejor la envidia al otro lo que nos llevó a prosituírnos… o fué al revés de vez en cuando….

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