25 años

El 16 de diciembre lo recuerdo bien, por varias causas. Una porque es el cumpleaños de mi hermano mayor, el cual no veo ni hablo hace 8 años, así que desde aquí por si lee, feliz cumpleaños, sino a otro tema.

La otra causa por la que lo tengo presente es que el 16 de diciembre de 1983 terminé la carrera de arquitectura.

Recuerdo que fue 1 semana después de que Alfonsín asumiera el cargo luego de muchos años de oscurantismo en la Argentina y que por cuestiones del tiempo, me toco empezar la facultad, y hacerla toda durante los gobiernos militares. Pero como yo he dado vuelta la página a este tema, hablare del día que terminé.

Era un día caluroso de diciembre, con mucho, pero que mucho calor. Yo tenía otras dos compañeras que hacíamos grupo para el último trabajo del Diseño 5, Lucila y Elena. Con las cuales nos encerramos por tres meses en un piso vacío, junto a una residencia del Opus. De ahí viene mi aversión hacia estos, pero eso es otro tema. Nos toco hacer una urbanización de viviendas sociales, con un polo de zona de oficinas y centros comerciales en lo que en Buenos Aires se llama Casa Amarilla. Que son unos terrenos del ferrocarril, que en un extremo tienen un parque y en el otro empieza la famosa calzada de la Boca, Caminito. Casa Amarilla es la residencia que tenia Juan Manuel de Rozas y que aun persiste como museo. Pintada obvio de amarillo.

No se de donde viene la costumbre de llamar a las casas por el color que se pintan. En fin, siguiendo con mí relato.
Menudo tiempo pasamos. Recuerdo que la idea del proyecto nos vino de ver The Wall, la película de Pink Floy, que por esa época se estrenó.
Menudo delirio de proyecto, pero nos sacamos un 8. Me acuerdo que dividimos el terreno en dos con un muro de ladrillo como el de la peli. De un lados mini blocks de dos pisos , con jardín privado y del otro lado, edificios corridos que parecían trenes. Todo simbolismo. Pero poca practicidad. La verdad, es que sino volabas en la facultad cuando lo harías?

Que época, por Dios. Me lo pase fantásticamente. Recuerdo que fue el primer y ultimo año, que a los que salían del aula se les tiraba de todo. Yo termine con huevos, harina, pintura, y más exquisiteces de los amigos. Después de ese año, se prohibió cualquier festeje dentro de la facultad, por las condiciones que quedo aquello. No se si seguirán con la prohibición. Nos llevaron a casa de vuelta en una furgón, en la parte de atrás para no manchar los sofás. Cuando llegue a casa, toda la ropa que traía no paso de la puerta, y fue a la basura. Tenia una camisa que yo adoraba, y nunca supere su perdida aunque fue por una buena causa, haber terminado la universidad.

En fin. Pero el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, como reza la canción. Porque 20 años no será nada, pero 25, 25 ya impone no?

pd: Che Pedrín, voy al estreno mundial del musical Uno de Nacho Cano. Ya te contaré este finde. Porque recuerda que MAÑANA ES VIERNESSSSSSSSSSSSSSSSS…

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2 comentarios en «25 años»

  1. Yo acabé la misma carrera que tú también en un mes de diciembre (tres años antes) y también en el hemisferio sur. Mi recuerdo más nítido de la última entrega de Taller 10, tras noches y noches seguidas sin dormir, fue irme con una muchachilla de la que andaba enamoriscado al parque del Olivar de San isidro (unos olivos plantados por el propio Pizarro)para, totalmente agotados, echarnos sobre la hierba y casi sin hablar pensar que se había acabado … Qué sensación más rara. Un beso y felices fiestas.

  2. El último junio hizo 27 años de mi fin de carrera. Mi clase era pequeñísima (no de tamaño, sino de número), y no nos tratábamos unos con otros fuera de las clases. No había amistad, camaradería o compañerismo. Así que simplemente salimos por la puerta de la facultad y cada uno tiró por la calle que le llevaba a su casa.

    Aunque me he estado devanando los sesos, no tengo ningún recuerdo especial de ese día. Y es que es muy típico mío eso de considerar la vida como etapas que vas dejando sin mirar atrás ni una vez, como el que va subiendo una escalera no se para de vez en cuando a mirar atrás a ver cuántos escalones subió ya, sino que mira más bien hacia delante.

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