Sentirse viejo o no?

Cuando uno trabaja ya tantos años, y aunque antes entraba a una reunión siendo “la niñata” de la misma, los tiempos ya cambiaron. Todos trajeados y uno con cara de niña aunque ya siendo una profesional hecha y derecha. Que tiempos aquellos!!!

Recuerdo una anécdota de mis primeros años de trabajo como arquitecto. Mi primer trabajo lo tuve en una gran constructora, en su oficina técnica donde era la única mujer. Para ese entonces, hace 25 años, os podéis imaginar. Era la “nena” aunque ya tenia 23 años más o menos. También tengo que decir que muchos de los conocimientos técnicos de construcción sólidos que tengo los aprendí ahí, con dos técnicos que no eran por estudio sino por haber trabajado siempre en lo mismo, los cuales sabían lo que no se enseña en la facultad y como me teñían de “hija adoptada”, me enseñaron a hacer presupuestos de obras, a hacer seguimiento y todas esas cosas que solo la práctica te enseña y muchas veces ni eso. Y aunque seas un buen arquitecto en la práctica, esa falta de conocimientos te hace inestable en eso y fuera de la realidad. Aun recuerdo a esa gente y con mucho cariño.

Pero el primer “jefazo” que tuve en esa empresa, era un chabacano, mal educado y muy chulo él, como tantos he conocido en el gremio de la construcción los años posteriores. Por supuesto misógino a más no poder. Sin estudios, por meritos propios había llegado, pero para mi insufrible.
Recuerdo que en una reunión, con clientes para hacer una gran reforma en un edificio de un banco de los más importantes del país, siendo yo la técnica asignada al proyecto, ofreció café a los presente y en ves de llamar a su secretaria, me pidió a mi o sea a la “niñata” el café. Serenamente, pregunté a todos como los querían y fui a por ellos. Cuando los traje, se los pase a todos menos a él, y con una gran sonrisa le dije “vos se lo pedía a tu secretaria”. Nunca más se metió conmigo, al contrario me empezó a tratar con un respeto que no hay. Luego le echaron por chorro, con eso digo todo.

En fin, otros tiempos. Donde una mujer se tenia que hacer valer, y no permitir que la pasen por encima sobre todo en el mundo de la construcción hace 25 años, casi únicamente de hombres. Aunque a esto siendo mujer también le saque partido, pero eso para otro post.

Volviendo a lo que hablaba, con el tiempo he pasado de ser la “niñata” a ser la Sra. Arquitecta. Hoy me ha pasado algo que me ha hecho sentir algo vieja, aunque diga mi madre que “viejos son solo los trapos”.

Estoy intentando que me adjudiquen una obra importante de un nuevo restaurante de esos de diseño y moda en Madrid. Llevo hablando con el cliente más de un mes. Hoy al fin nos hemos conocido, y de repente veo a un “niñatos” de no más de 30 años, hasta con zapatillas, eso si, todo de diseño, desde las gafas, el cual asume la responsabilidad de llevar a buen término este proyecto. Me he sentido vieja. Cuando ya lo que uno ve es más “niñatos” que gente de su edad en puestos de responsabilidad, esto empieza a preocupar. SI ya a uno le preocupa algo.

Me tengo que sentir contenta pues el otro día comenté mi edad en una reunión, porque me le preguntaron, y se sorprendieron cuando la dije, porque no me daban más que 40 y si cabe. Yo se que no la aparento, pero el DNI no engaña.
Un signo inequívoco de la edad es que cuando a uno se la pregunta ya no la engaña para que suceda eso, que los demás se sorprendan pensando que uno tiene mucho menos. Sino que se lo digan a Demi Moore que tiene los mismos que yo, y como decían en la entrega de los Globos, parece la misma edad de sus hijas, que los años no pasan. Eso si, lo decían los de la prensa del corazón, que no perdonan de envidia cochina de ver que esta tan bien y ellos no.

Che Pedrín: más lluvia. Estoy hasta el moño. Menudo invierno nos ha tocado.

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5 comentarios en «Sentirse viejo o no?»

  1. Niña, ya te dije en el otro lado, piensa que eres una pendeja, ¿por qué? porque lo eres en el sentido hermoso de la palabra y si es así pues no puedes hablar de… ¿Qué has dicho? ¿Vejez he oído?

    Siempre hay más jóvenes y más viejos que nosotros 🙂 eso es inevitable…

    Aunque estas son cosas mías porque tú has dicho sí o no…

    Bss

  2. Yo también era “la niña” en el Museo, donde llegué con 23 años.

    Ahora soy mayor que las madres de mis alumnos pero, según ellos, de forma unánime, parezco más joven. Supongo que se debe un poco a cómo visto para ir al instituto (nada de faldas ni tacones y todo eso).

    En fin, a ellos también les llegará algún día.

  3. Es que Kotinussa, los años es verdad que nos van desgastando, sí. La piel no es la misma, etc. Pero hay algo que se superpone y es la edad de cada uno aparte del tiempo vivido; no sé si te pasa lo mismo, yo veo a mis abuelos por ejemplo son máyores de 80 y sin embargo no percibo ese transcurrir, porque sale de ellos una juventud, unas ganas que es como si con eso esmaltaran todas las arrugas.

    Y sin embargo hay gente joven, tan oscuras, que no puedes verlas sino viejas.

    Pasa con la edad, la belleza, todo parece como si fuera en definitiva lo que transmitimos. No sé…

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