El porque de los cambios

No se, dear lector, si te has dado cuenta como la francesita y Miguel que me he cambiado el nombre de usuario.
No es arbitrario. Me explico…

Con el tema del Facebook, cosa que me negaba rotundamente a darme de alta, por las razones que sean, al final claudique. Lo mejor que he encontrado es que gracias a dos de mis sobrinos “franceses”, cuando estuvieron por aquí por navidad, me enteré que habían contactado con parte de la familia que yo no conocía y que viven en la Patagonia, por el apellido.
Sentí curiosidad, y por eso básicamente abrir un perfil. Al final, son 4 de mis primos que viven ahí y sus familias. De estos cuatro primos, conozco a dos y a otros dos que son mellizos no, pues nacieron cuando ya vivían ahí y sinceramente, la Patagonia de Buenos Aires, queda que muy pero que muy lejos. Las familias no coincidieron. Otras épocas, cuando viajar por avión era difícil y en tren no existía.

De esos cuatro primos, son dos chicas y dos chicos, he contactado con mi prima, la melliza, que no conozco y con mi primo el que si conozco pero que hace exactamente 34 años que no veo. Yo además he chinchado a mis otras primas, que si han tenido más contacto conmigo a lo largo de los años y se han apuntado, y entre ellas, ellos, los hijos de ellas, los de ellos, hemos formado un “Clan familiar en facebook”. Somos actualmente 13. Sinceramente mola (como de dice por ahí) mucho. Me gusta la idea. Después de todo somos familia directa. Mi madre, dicho esta de paso esta feliz con la idea del encuentro, aunque sea ciber-encuentro.
Creo que ahora le ve la parte algo útil a la “tierra satánica” que la prensa le quiere hacer creer que es Internet. Es más cuando le dije que me había conectado al Facebook, empezó, tene cuidado que esto o que lo otro. En fin. Muchas generaciones de distancia.

A lo que iba. Cuando yo vivía en aquellos lares, todo el mundo me llamaba Marilú. Pero que yo al vivir aquí, borre pues creo que tengo un nombre bonito, lucrecia. Nombre que me puso mi abuela materna, y que yo quería mucho.
Pues ahora con tanto reencuentro familiar y de amigos, la mitad me llaman Lu y la otra Marilu. Así que como el Marilú lo odio. El otro día llego a mis manos una caja de galletas MarieLu y al ver el nombre me dije… “lu, tu eres una dulzura como una galletita…” JJJJJ. Valeeeeeeeeee ya lo se, tonterias las justas, pero si yo no pienso eso, que soy una dulzura quien me lo va a decir o pensar ein….

No en serio, vi la opción de llamarme como nick MarieLu. Los que me conocen como Marilu, bien, y los que me conocen como Lu también, porque el María también esta en mi nombre.
Así que luego de esta larga tontería, tengo que decir que me podéis llamar como se os de la real gana, que a los dos respondo. Como respondo a lucre, mari, y otros innombrables y que quedan para mi intimidad.

pd: che Pedrín, necesito abrazos estas disponible???

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3 comentarios en «El porque de los cambios»

  1. Jajajaja Lu, pues mira por donde ese nombre ha sido de una gran alegría, la de encuentros que ni sospechabas.

    Pues mira como soy un chusmeta, me ha parecido fascinante toda la historia del nombre. Pues para mí serás Lu-crecia. Pero huyyyy, es peligroso ese nombre, hay que ver quien lo llevaba antes que tú…

    Besos celebrando ese magnífico encuentro.

  2. los nombres compuestos me resultan bastante “pesados”. Prefiero nombres cortos y simples. Además, estoy rodeado de “Marías”; María Luisa, María Elvira, María Pilar,… Si no te molesta, seguiré llamándote Lukre. Aunque Lucrecia me gusta bastante. Soy de los pocos partidarios de decir el nombre entero, aunque el mío me parece demasiado largo y no me gusta.

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