¿Sabemos lo que es la pobreza?

Leía sobre un jugador de fútbol, brasileño de nacimiento, Senna, que luego de estar en Soweto, Suráfrica, se dio cuenta, según él, que es la pobreza.
Su historia comienza, en las favelas de Río, en Brasil, y como él dice en el artículo “Nací en una favela, pero tenía agua, luz y escuela. Tras haber visitado Soweto, siento que fui un privilegiado”

Me ha recordado esa frase que dice “no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita“.

Esta bien que uno se de cuenta lo que es la pobreza, para así, por ej, él que es una persona con éxito y dinero, puede ayudar como esta haciendo con su Fundación, a los que por solamente haber nacido donde nacieron, no han tenido tanta suerte.
Todos podemos poner nuestro granito según nuestras posibilidades y entorno.

Recuerdo en un viaje a Cuba, que la persona que iba conmigo, me dice “que barbaridad, que pobres que son. Y a la cual yo respondí, esto no es pobreza, esto son 40 años de embargo, pero tiene luz, sanidad, escuelas y comen todos los días”. Posiblemente porque esta persona, salvo España y Europa, poco conocía del mundo, y uno al venir de América, pues ha conocido más de cerca, lo que es la pobreza”.
Por eso, mucha gente que viene de la India, cosa que aun no he tenido la suerte de hacer, pero ya caerá, dicen que no entienden como siempre sonríen, con esas sonrisas enormes, sino tienen nada.
Quizás porque hacen honor a la frase esa que he puesto anteriormente?

También, porque nosotros que somos educados en mentalidad occidental, relacionamos la felicidad o el bienestar, con lo material, con el tener o no tener. Y cuando lo perdemos, por la causa que sea, se nos viene el mundo abajo.
A veces pienso, la suerte que he tenido en nacer en la familia que nací, y donde naci, o las oportunidades que me ha dado la vida, cuando veo documentales de gente del otro lado del mundo, trabajando de sol a sol en el campo, donde su edad media de vida yo ya la supero y con creces, donde no van a tener lo mismo que vemos como lo más normal del mundo de tener, por ej, un médico o un dentista, los que vivimos de este lado.
Pero yo soy más feliz que ellos, porque no soy “pobre”, o porque tengo cosas que ellos no tiene, o porque puedo tener vacaciones? Pues no lo tengo tan claro.

También estoy convencida que Senna, tampoco ha visto la verdadera pobreza aun. Se tendría que ir a un campo de refugiados por ej en Darfur, para ver como la gente hace cola por un poco de algo que parece comida y que será lo único que se lleven a la boca en todo el día. Digo Darfur, como puedo decir cualquier lugar con refugiados. Quizás esos niños que están en la foto con él, en Soweto, sonriendo, piensen lo mismo, si van a un campo de refugiados de visita. La suerte que tienen de vivir donde viven.

Al final, todo se reduce a que lo importante no es etiquetar lo que consideramos pobreza, sino en darnos cuenta que hay mucha gente por el mundo que esta peor que nosotros, dar gracias por la suerte que tenemos y no quedarnos con las manos cruzas. Ayudar, si se puede, con lo que sea. También es verdad que muchas cosas se pueden hacer para ayudar, y eso también es el resultado de donde tenemos la suerte de vivir.
Todo esto me ha echo acordar de un cuento que me contaron un día que decía…

“Un padre rico, queriendo que su hijo supiese lo que es ser pobre, lo llevó a pasar unos días con una familia de campesinos. El niño estuvo 3 días y 3 noches viviendo en el campo. Al volver para la ciudad, todavía en el coche, el padre le preguntó:
-Que tal tu experiencia?
Bien, respondió el hijo, un poco distante.
Aprendiste algo? Insistió el padre.
1 – Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
2 – Que tenemos una piscina con agua tratada, que llega hasta la mitad del patio. Ellos tienen un rió entero, de agua cristalina con peces y otras cosas bellas
3- Que tenemos iluminación eléctrica en nuestro jardín pero ellos tienen las estrellas y la luna para iluminarlos.
4 – Nuestro jardín llega hasta el muro. El de ellos, hasta el horizonte
5 – Nosotros compramos comida; ellos cocinan.
6 – Nosotros oímos CD’s… Ellos oyen una perpetua sinfonía de pájaros, grillos y otros pequeños animales… …todo eso, a veces, acompañado de la canción de un vecino que trabaja su tierra.
7 – Usamos microondas. Lo que ellos comen tiene el sabor del fuego lento.
8 – Para protegernos vivimos rodeados por muros, con alarma… Ellos viven casi con las puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos
9 – Vivimos conectados al móvil, al ordenador, a la televisión. Ellos “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del campo, a los animales, a sus sombras, a su familia.
El padre se quedó impresionado con la profundidad de su hijo. Por fin, el hijo concluyó: -Gracias por enseñarme lo pobres que somos!”

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2 comentarios en «¿Sabemos lo que es la pobreza?»

  1. “Un padre rico, queriendo que sus hijos supiese lo que es ser pobre, lo llevó a pasar unos días con su abuela. El niño estuvo 3 días y 3 noches viviendo en la favela. Al volver a la casa de sus padres, el padre le preguntó:
    -¿Que tal tu experiencia?
    Bien, respondió el hijo, un poco distante.
    ¿Aprendiste algo? Insistió el padre.
    1 – Que los perros callejeros son muy peligrosos. Que te pueden morder y provocarte muchas enfermedades.
    2 – Que tenemos una piscina con agua tratada. Allí no se podía ir al río fétido, que todo el mundo aprovechaba con vertedero. No teníamos ducha sino un caldero. El agua del grifo salía marrón y el agua para beber había que ir hasta la tienda a comprarla embotellada.
    3- Que tenemos iluminación eléctrica en nuestro jardín pero allí ni siquiera podía leer por el día porque apenas entraba la luz y la luz eléctrica, cuando no estaba cortada, era tan ténue que apenas nos veíamos.
    4 – Nuestro jardín llega hasta el muro. El de la abuela no tiene muros, pero está lleno de matojos y termina en un precipicio muy peligroso.
    5 – Nosotros compramos comida; la abuela apenas puede.
    6 – Nosotros oímos CD’s… Ellos oyen una perpetua sinfonía de coches, gritos y máquinas en funcionamiento… todo eso, a veces, acompañado de la fiesta que tenían organizado los vecinos y que nos impidió dormir dos días.
    7 – Usamos microondas. Lo que ellos comen sabe a sucio.
    8 – Para protegernos vivimos rodeados por muros, con alarma… La abuela está peleada con casi todos los vecinos. Ella decía: “pueblo chico, infierno grande”. Los niños nos llamaban gringos cuando paseábamos y nos tiraban piedras.
    9 – Vivimos conectados al móvil, al ordenador, a la televisión. Ellos “conectados” a la suciedad, la mugre, el estercolero y las drogas.
    El padre se quedó impresionado con la profundidad de su hijo. Por fin, el hijo concluyó: -¡Gracias por enseñarme que nunca más te volverás a quedar con tu abuela!”
    … Y esto no es un cuento.

  2. tremendo cómo se puede contar casi la misma historia pero de forma tan antagónica. confieso que la primera (la de Lú) me ha gustado más, pero sin duda porque es menos dura, más bucólica…

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