Aprender a vivir sin ti

Hoy he tomado una de las peores decisiones que se puede tomar por un ser querido, ayudarlo a morir. Por alguien que compartió tu vida 15 años, desde sus 40 cm de altura y sus 4 patas. Hoy he pedido la eutanasia para mi perro grande. Ya no podía seguir. Entre ver sus ojos de sufrimiento a sufrir yo por su pérdida, prefiero lo segundo.

Ahora debo aprender a vivir sin ti, mi perrito grande.

Te extrañaré.

Extrañare tus ganas de paseo, cuando escuchabas “vamos a la calle”. Extrañaré que cuando yo apague la luz, te vengas a la esquina del pasillo para cuidar mi sueño. Extrañaré tu sonrisa, porque no todos saben que los perros también sonríen y la tuya era impresionante.

Extrañaré que estés pegado a mí, viendo si caía algo del plato o esperando ese pedacito de jamón que tanto te volvía loco. Porque también pocos saben que los perros no tienen nada de tontos, y les gusta el jamón.

Extrañaré la moda de los pañuelitos al cuello. La gente sabia que venia el frío porque tu ya usabas tu pañuelito al cuello. Marcando siempre tendencia. Nunca pasaste como un perro más.

Extrañaré los viajes contigo. Los hoyos que tanto te gustaba hacer en la arena de la playa para meterte dentro y observar el horizonte marino, como en tu atalaya vigilando siempre.

Extrañaré nuestros paseos a diarios, juntos. Te extrañaré a ti.

Porque vendrán otros, pero tu serás siempre el primero. Tú serás siempre mi “perrito grande”. Tú serás siempre como te llamaba la nena “perrito patitas de chancho, colita de zorro”. Tú serás siempre “mi perro”.

Ya los viajes, las salidas y los amigos, no serán lo mismo sin ti. Serán nuevos, serán otros, pero nunca igual. Porque lo que compartimos durante estos 15 años juntos, es toda una vida. Y ha sido maravilloso. Nunca me he arrepentido de adoptarte.

Creo que he hecho el mejor gesto de amor hacia ti que podía hacer. Demostrándote lo que te quería. Dejarte marchar. No pensar en prolongarte la vida, egoístamente para tenerte un poco más de tiempo conmigo. Te quería demasiado para hacerlo.

Hoy me han dicho “que valor Lu”. Pues no, no ha sido valor, ha sido responsabilidad hacia ti. Tú siempre has estado junto a mí, cuidándome y me lo has demostrado, día a día, en tu balconcito tomando el sol. Ahora me tocaba a mí, demostrarte que yo también te iba a cuidar hasta el final. Aunque me duela el alma, tu pérdida. Cruza el arco iris, y esperame del otro lado, que cuando me toque a mi, se que estarás esperándome. Pero ahora, mi perrito grande …

Verdi,
ahora empieza otra época.
La época de aprender a vivir sin ti.
20 Nov. 1994 – 14 Sept. 2009

20 comentarios sobre “Aprender a vivir sin ti

  1. Jolín, a mí también se me han saltado las lágrimas. No sabía que Verdi estaba tan pachucho.

    No diré nada más porque cualquier cosa que diga se quedará corta, y eso lo sabemos todos los que tenemos perro.

    Un beso muy fuerte.

  2. No sé qué decirte.
    Los perros tienen la mala costumbre de dejarnos solos.
    Nuestra vida se llena de soledades irremediables, de tantos tactos perdidos… de tantas miradas…
    Siempre llegan otros que nos necesitan y que necesitamos, sí, siempre, pero, nuestra alma acaba como un queso gruyere.

    Miraré al cielo esta noche. La constelación del can brillará más fuerte.

    Un abrazo enorme.

  3. Un día, una buena amiga, me dijo que su familia no entendía que quisiera tanto a su perro.
    Tanto, como para enterrarlo en el jardín cuando murió.
    Conocí al perro, era comprensible el cariño.
    Un abrazo, Lu.

  4. Estamos mu apenados Lu, te acompañamos en el sentimiento y deseariamos darte un gran abrazo.
    Un gran amigo,se fué ,pero Lu,piensa por favor, que se fue feliz de haber tenido una gran familia… que lo mimaba, lo cuidaba y vivia para Él, y que esté donde esté siempre lo sentiremos igual de cerca.
    Cuidate

    Buffy, Jefa y el garandu

  5. Hola Lu, has sido muy valiente con esta decisión, y sin duda alguna ha sido la más acertada. Siento mucho la pérdida, era un perro precioso y significaba mucho para ti.

    Un abrazo muy fuerte.

Deja un comentario