Muchas veces he escuchado esa frase, “cada cosa a su edad”. Me la decía mi madre, cuando yo hacía cosas que, según ella, no correspondían a mi edad. Nunca le he hecho caso o le he dado importancia hasta ahora.

Siempre se me ha dado menos edad, de la que realmente tengo. Primero porque no parezco de mi edad, ni en mi manera de ser, ni en mi manera de vestir, ni físicamente. Posiblemente lo último porque a mi edad, aun ni necesito teñirme el pelo, porque casi no tengo canas. En esto, es genético, a mi padre le salieron con más de 60. Con eso, no puedo hacer nada, ni pretendo. Otros ya se gastan pasta en cirugía, yo no tengo casi arrugas en mi cara. Los que me conocen lo saben. EL otro punto de vista de esto podría ser, que yo tengo la edad que tengo, y los menores a mi que parecen mayores que yo, es que están hechos polvo. Mejor me quedo con esta visión.

El otro punto por lo que no se me da la edad que tengo es mi manera de vestir. Demasiado sport. Creo que no me pongo un traje de chaqueta y tacones hace 15 años. Pero de eso tiene la culpa el trabajo que hago o la profesión que elegí. Es más way, en mi profesión, alguien “informal pero de buena ropa, que alguien trajeado. Aunque me doy cuenta, que yo lo he llevado a límites indescriptibles, de dejadez. Soy consciente de ello, y estoy intentado de cambiar, porque ya no me sirve a mí misma. Ahora es otro el problema con esto, el dinero y la ropa que encuentro para mi situación actual. Pero estoy en ello.

El tercer punto por lo que no se me da la edad que tengo, es mi manera de ser. Siempre me he llevado mejor con los menores que yo que los mayores. Posiblemente esto tenga que ver que como no tengo hijos, he sido una “eterna” joven, sin muchas responsabilidades o con estas distintas a la gran mayoría de gente. Pero esto está cambiando, desde adentro de mí. Cada vez soporto menos la manera de ser o de actuar de la gente menor que yo. Ya no me llevo tan bien con la juventud (digamos menos de 30) que antes. En lo esencial, si, pero ya no salgo de parranda con ellos. Me aburro, prefiero quedarme en casa a leer un libro o ver una buena peli. Pero esto para otro post.

A la frase, que mi madre siempre me decía “cada cosa a su edad”, le tengo que dar validez y como. Ya conté, que había vuelto a la escuela. Estoy haciendo un módulo superior de estudios. Al principio todo bien y divertido. Luego deje tres materias que me parecían una reverenda tontería, quedándome con las tres novedosas. Reconozco, que el módulo está pensado para estudios luego del secundario, algo aburrido tenía que tener. Pero pasarme la mitad de la semana aprendiendo por enésima vez, a pintar con témpera, cosa que odio, no estaba por la labor.

De las que me he quedado haciendo, he tenido examen. Historia, que la hago como cultura general porque es súper interesante, y como es historia de la orfebrería, es algo que nunca había estudiado. Lo peor de todo, es que estoy segura que he cateado. Sino raspando un 5. Pero ponerme a estudiar luego de 25 años de mi último examen, me ha costado una barbaridad concentrarme. Sobre todo encontrar tiempo para estudiar. Darle valor al estudio, cosa que es imposible, porque no depende mi futuro de ello, y encontrar motivaciones, cuando estas son distintas a las que tenía cuando estaba en la facultad, ha sido agotador.

Cuantas cosas, cuando crecemos, entendemos con la edad. Lo importante, como todo en la vida es el equilibrio. Encontrar el punto medio, de no sentirse tan viejo o hacer cosas de mayores, y a su vez, vivir cada etapa de la vida como se debe vivir. Ni tan mucho ni tan poco.

Que sabia era mi madre, cuando me decía “cada cosa a su edad”. El otro día, alguien me preguntó si no quería tener niños. Y comencé a reírme, lo primero que me salió fue “cada cosa a su edad”.

pd. che pedrito, Feliz Navidad!!!