La gente que va y que viene

El fin de semana pasado, un amigo festejo su cumple el viernes, y seguimos con el festeje, algunos pocos también el sábado, tipo “petit comité”. En ese grupo conocí una persona, de la cual me habían hablado mucho, y todo lo que dijeron, tenían razón. Una persona encantadora, súper interesante, y todo hay que decirlo muy atractivo. Y antes que nadie se haga “pajillas mentales”, un inciso, es gay. Pero bueno, no se puede ser perfecto no?

Pasamos los 5 que estábamos un tiempo fantástico, sin parar de hablar de viajes, experiencias y sobre todo de la vida. Fue una delicia. Hoy se lo contaba en nuestro paseo matinal a la francesita, y me he quedado pensando en la gente que aparece y desaparece de nuestra vida todos los días. Gente que por circunstancias como esta, la he visto unos días, me lo he pasado fenomenal charlando con él, y que posiblemente no veré en mucho tiempo porque no vive por aquí.

Se han puesto a pensar alguna vez, la cantidad de gente que conocemos todos los días, que son como rayos que pasan cerca nuestro. Nos fijamos en ellos?

Hace unos meses reflexionaba sobre un articulo, que en la vida habría 50% de gente que al conocerla les caeríamos bien, y otra 50% que nunca lo haríamos. Se refería a esa gente que conocemos en el trabajo, en una fiesta, a ese vecino, en la escuela. Gente que no son muy cercanos en cuanto a tener una relación de amistad con todas las letras, pero que coincidimos por amigos comunes o por lo que sea.

Es delicioso, y a mí me reivindica bastante con el día a día que estamos viviendo, que últimamente me agobia mucho, encontrar gente que podes pasar unas horas fantásticas y sobre todo relajada, como si la vida fuera fantástica para todos. Encontrar gente que seguro tendrá sus problemas y sus cosas, como todos, pero que no va por la vida largándolo al momento al que tiene en frente.

Nos damos cuenta que la gente no tienen porque soportar nuestros malos humores o nuestros enfados. La vida no es solo problemas, aunque muchas veces lo pensemos. La vida es pequeños momentos también como el que he tenido este fin de semana, con un 80% de gente extraña para mí, porque no los conocía. SI podemos tener esos momentos con la gente que va y viene de nuestro día a día, porque no los podemos tener con los que comparten el tiempo habitualmente con nosotros? A veces, son los más cercanos los que más machacamos.

Yo por ej, a contrapartida de este sábado, el domingo tuve cumpleaños familiar, y me lo pase mejor con los amigos y desconocidos que con la familia. Aun a mi edad, no sé muy bien, porque a los que estamos solteros y sin pareja, no meten siempre con los niños. Es un gran misterio para mí. Yo no tengo problema, con los niños me divierto, pero es algo que siempre pienso, como si uno no tuviera conversación o no estuviera a la altura.

En fin, ni quiero saber la respuesta a mi pregunta, porque quizás no me gusta escucharla. Sigo con mi reflexión de la gente maravillosa que se cruza esporádicamente en nuestra vida, y que no siempre nos paramos a conocer. Que lastima no? Como escuche en una canción de Macaco, “la vida es eso que pasa mientras, tú estás haciendo planes”

pd: che pedrín.. sigo de lunes un miercoles.. ufff

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3 comentarios en «La gente que va y que viene»

  1. supongo que se debe a la “costumbre” de que los niños coman en otra mesa.
    Claro, al principio no te das cuenta, pero, de repente tienes veinte años y estás comiendo menú infantil con tus primos de siete años.
    Leí una vez: “yo trato a la gente como se merece y, a la familia, peor”.
    Y, pese a todo hemos salido casi normales…
    Un beso Lu. Yo llevo dos meses terminando el año contable. empalmo los lunes…

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