Distintas maneras de afrontar un problema

Siguiendo con la reflexión del post del otro día, sobre las 4 leyes de la espiritualidad. Ayer fue un día de esos que me acordé de esas leyes, porque, como las casualidades no existen, me llego un texto y me encontré una persona, que han motivado este post.

El texto que me llego es un cuento del boletín de Coello, sobre un sabio que la gente iba a ver para que les ayudara a solucionar sus problemas. Como se juntó una multitud, y el sabio no podía con todos, le dijo que cada uno escribiera en un papel su problema y los metieran en una caja. Cuando todos estuvieron en la caja, el sabio los mezclo y dijo “ahora que cada uno coja un papel al azar y lo lea”. La muchedumbre lo hizo y se asustaron, porque el problema de otra persona en ese grupo era peor que el suyo. Sacando la conclusión, que su vecino estaba más jodido que ellos y se fueron con sus problemas a sus casas.

Bueno yo lo he sintetizado, pero es algo así.

Cuando leí este texto completo que lo puedes leer aquí…(número 222) era por la mañana. Me quede pensando, que es algo que yo siempre pienso: “Ya lo decía el sabio, siempre se puede estar peor”. Mejor ver el lado bueno de las situaciones. Yo también digo, no me consuela que otros estén peor, pero que soberbia que soy joder!!.

Al rato de leer esto, me encontré con la mejor amiga de la hermana de una conocida mía, que falleció hace menos de un mes de un cáncer. Esta chica es vecina mía, y cuando me vio pensaba que yo no sabía lo sucedido. Cuando se dio cuenta que si, estuvimos hablando un montón. Yo creo que necesitaba hacerlo, su pena aun es muy grande. Como me dijo ella, se le fue la hermana que nunca tuvo.

Tenía entendido que 15 días antes de fallecer, ella se había enterado que había vuelto un cáncer por el cual luchaba hace 12 años. Cuando me llamaron y me contaron lo sucedido, yo pensé.. “que suerte, aunque sea solo se sintió mal 15 días”. Pues no.
Han encontrado informe del médico, que ya en octubre del año pasado, ella sabía que el cáncer había vuelto y que no tenía vuelta atrás. Eso 15 días lo dijo, porque posiblemente ya no podía más. Pero hasta ese momento, decidió no decir absolutamente nada y hacer vida normal, sabiendo que se moría. Posiblemente para que su niño, de 11 años no sufriera su agonía. Me quede perpleja.

Una decisión, con un par.

Ahora la admiro más. Si antes pensaba de ella, que había luchado lo indecible por curarse, la decisión de callar su tiempo terminal, lo considero un acto de amor hacia los que ella quería. Arregló todos sus asuntos legales, hasta dejo testamento para que su único heredero, su niño, no le faltara de nada.

Ahora escribo esto, recuerdo el cuento de Coello, recuerdo la decisión de esta chica de no hacer sufrir a los de su alrededor, como un acto de amor, sabiendo que moría… y reflexiono “como somos de distintos los seres humanos. Miles de soluciones para los mismos problemas. Algunos se les va el mundo, porque tienen un resfriado y otros que saben que se mueren arreglan sus asuntos”.

Todo esto confirma mi estado de ánimos actual, que no estoy para gilipolleces. Tonterías las justas por favor. Que las cosas importantes, cuando llegan, ya no sabemos ni cómo actuar.

Pd. Che Pedrin, sabes cuándo parará la lluvia??

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