Que es para mi lo que hago

Yo me dedico a la arquitectura. Como a mí me gusta decir, es lo que me da de comer y paga las facturas, porque hace mucho he perdido la ilusión por ella.

Me gusta lo que hago, pero como muchas carreras, mi trabajo con el tiempo más que creativo, es de gestión de personas, materiales y recursos, para llegar al resultado. Esa imagen romántica que muchos tienen de los arquitectos, no existe. O yo creo que no existe.

Yo he empezado con esto, sencillamente 26 años. Y cuantas arquitectas famosas se conocen? Casi ninguna hasta estos tiempos. Contadas con los dedos de la manos. Una vez lei y artículo de la revista del país sobre arquitectos mujeres, y si leías, todas eran “señoras de arquitectos”. Posiblemente habían llegado a tener un reconocimiento a su trabajo por ser la señora de…

Yo no me metí en esto por el reconocimiento, sino porque tenía algo de técnica y otra parte creativa. Yo quería seguir pintando pero cualquiera le llevaba la contra a mi madre, que siempre te decía “estudia algo, saca un papelito (por un título) y después hace lo que se te dé la gana”. Así que en la arquitectura encontré ese punto medio entre la creatividad y el medio de vida. Al final, me gusto y la he disfrutado.

Pero por derroteros de la vida, hace mucho que perdí la ilusión por ella, viendo la falta de criterio de los colegas que hacen arquitectura para su reconocimiento personal, la que yo llamo arquitectura para las revistas, y se han olvidado de la escala humana, sobre todo de la gente de la calle. Por eso ahora me dedico a las reformas. Es una manera de llegar a la gente diseñando por dentro los espacios donde viven.

Con esa falta de ilusión, hace mucho que me preguntaba que era para mí la arquitectura. De repente el otro día leí una frase de Le Corbusier que dice…

“Arquitectura es cuestión de armonías, una pura creación del espíritu. Empleando piedra, madera, hormigón, se construyen casas, palacios; eso es construcción: el ingeniero trabajando; pero en un instante, tocas mi corazón, me haces bien, me siento feliz y digo: esto es hermoso, esto es arquitectura, el arte entra en mí”

De repente, me di cuenta que ahora hago más arquitectura que antes, porque le diseño espacios íntimos a la gente. Mi trabajo pasa, posiblemente desapercibido al resto del mundo y no aparecen en las revistas, porque en ellas se muestran espacios ya decorados, no solo espacios limpios y vacios. Pero eso es para mí la arquitectura ahora, diseñar espacios que luego la gente disfrute, aunque solo sepan ellos que se los he diseñado yo.

Y saben que, me gusta mucho y me hace feliz.

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