Él se fue por la pobreza

Muchas cosas he visto y escuchado esta semana, que me dejan en blanco. Porque asumir que el ser humano tiene una locura desbordante en estos momentos, es muy duro de asumir.

Luego de ver las imágenes de la matanza de 72 pobre gente que lo único que quería era una vida mejor y más digna, por unos tipejos como los Zetas porque no les dieron dinero, es sinceramente insoportable.

Todos los días nos despachamos con muertes, asesinatos, hasta de “amigos” como esos dos guardias civiles en Afganistán. No se puede aguantar.
Nos hacemos insensibles hacia esas cosas más de lo que deberíamos. Las llevamos como si fuera algo normal. Y aunque sea habitual no será nunca normal. Lo siento pero pienso así.

A mi simplemente me dejan en blanco. No me salen las palabras, porque es tal la impotencia que siento que me anula. Parece como si estuviera refunfuñona, pero no es así, es frustración en pensar, a donde vamos ir a parar. Estamos todos locos, sino como se entienden estas cosas.

Alguno dirá, cosas de la guerra. Pues no, es cosas de los que matan porque el otro piensa distinto o por dinero, no hay más. EL bendito dinero que mueve la muerte y la vida a diario.

Unos por intentar mejorar, y los otros por que solo han aprendido eso en su vida, matar por dinero.
Los del diario el País, le han llamado a la familia del único sobreviviente de la matanza de México, y transcribo…

“Ramiro, el tío, es el primero que se pone al teléfono. Con un tono cortés, da la vuelta a mis preguntas: “Señor, dicen que ha pasado algo, es mi sobrino y no podemos saber exactamente si estará muerto, estará vivo…”. Le explico lo que informan las autoridades mexicanas, que lo tienen en un hospital. “Qué bueno, gracias, señor, ojalá que sea así, que lo ayuden, no sean malitos. Tiene herido, me dicen, quiero saber. ¿En qué parte tiene herido?”. Le digo que en el cuello. Y omito que fue un balazo disparado por Los Zetas, la organización criminal a la que el Gobierno culpa de la matanza del grupo de emigrantes. “Señor, una pregunta, ¿qué se ha ocurrido?”. Han matado a 72 personas, don Ramiro, pero, hasta donde se sabe, él está vivo. El indígena calla unos segundos, la línea telefónica recoge el rumor de un sollozo. “Ojalá que sea positivo”, dice con entereza. “Ayude, no sea malito, a mi sobrino. Él se fue por la pobreza”.

Siempre los más pobres y débiles, los que soportan la violencia. Como le explicas a un pobre indígena que vive o mal vive en plena montaña, que en otras zonas del planeta la vida es así? Se puede justificar?

Nunca. Por eso me quedo siempre en blanco.

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Un comentario en «Él se fue por la pobreza»

  1. la naturaleza está haciendo ahora mismo una selección natural de la leche, no hay más que ver la frecuencia de las catástrofes naturales..
    pero esa otra ‘selección’, de aquí te quito de un plumazo porque eres una piedra en mi grandioso camino (hacia la nada)… da asco hablar, da asco pensar en ella, da asco verla todos los días, sí.

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