La moda pasa, el estilo jamás

Coco Chanel decía que “la moda pasa, el estilo jamás”. Es una frase que llevo conmigo pero creo que la había olvidado.

Y no estoy hablando de la ropa, aunque también la podría aplicar. Porque tengo que reconocer que con la ropa he llevado una época de oscurantismo que estoy intentando desterrar. Posiblemente porque me ocultaba tras ella, pero eso para otro post.
Hoy aplicaré la frase a algo que me paso el otro día, en mi manera de expresarme, sobre todo en la forma de hablar. Lamentablemente me he dado cuenta que he perdido estilo al expresarme.

Tengo una cliente a la cual estoy asesorando y buscando con ella un local para implementar su negocio en una de las zonas más exclusivas de Madrid. Como único dato contaré que es para un negocio familiar con más de 70 años en la ciudad y mucha alcurnia. Pero eso no es lo importante, no deja de ser negocios.

Pero una que se dedicó los últimos 5 años de su vida a trabajar para gentuza, llamada “la verdulera” en la intimidad, una rubia teñida con extensiones en el pelo, que creía que el glamur se tenía por dinero y por usar ropa de marca, y no por la clase, el buen gusto y la educación, ahora me doy cuenta que me sirvió para pagar la hipoteca pero he perdido bastante clase. No diré que en mi manera de comportarme porque siempre creo que me comporto bien, sino en mi manera de hablar.

En una reunión ayer, con la clienta y otras dos personas en la misma manzana donde hay un hotel 5 estrellas y el único restaurante con dos estrellas Michelin en su fachada, tomando un té en el bar del Teatriz, me di cuenta que he perdido vocabulario y forma de hablar. Va que hablo ahora bastante campechanamente y no puede ser. En realidad se me ha pegado la manera de hablara de la verdulera y no lo puedo permitir.

Cuando hablábamos de los problemas tenía que pensar las palabras para hablar seriamente, no soltar tacos ni groserías. Me parece que lo malo se me ha colado. Intenté hablar tranquila y pausadamente así hablaba más formalmente. Salí airosa para la grada, pero no para mí. Me sentí fatal porque me he dado cuenta que estos años he perdido mucho, pero que mucho mucho.

Ya lo dice alguien, “lo malo se pega rápido”. Posiblemente no nos damos cuenta pero lo vulgar está de moda. Lo he estado pensando, y estamos rodeados de vulgaridad. La vulgaridad vende y hace ganar mucho dinero, sino analicemos como se habla en la televisión.

En mi caso, lo aumento al dedicarme a la construcción. La manera como se habla en las obras, vulgaridad total. No estoy dispuesta a prestarme a la vulgaridad yo también. Ahora que he abierto los ojos, intentaré rectificar.

Podre ser pobre, pero nunca seré sin estilo y vulgar, como la verdulera. Como Scarlett O’Hara digo… “Nunca, y a Dios pongo de testigo

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Un comentario en «La moda pasa, el estilo jamás»

  1. Creo que eso nos pasa a muchos. Aunque corrigo constantemente a los alumnos su forma de hablar, ya me había dado cuenta de que para que me comprendan he tenido que simplificar mi vocabulario mucho, muchísimo. Y eso que en cada clase procuro usar dos o tres palabras desconocidas a ver si van ampliando su vocabulario.

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