En qué certeza vivimos?

Muchas veces todos estos años he escrito en este blog, que el mundo está convulso, que no se para donde va, que es un lío, etc.

(dibujo de Luis.F.Sanz)

Hoy me he levantado y leído en el Pais digital, una artículo donde reflexiona sobre todo esto y que recomiendo leer, que se llama Bienvenido a un mundo sin certezas” de Vicente Verdú.

Comienza haciendo una comparación, con “tiempos de amores revueltos”. Entre las cosas preestablecidas del siglo XX o desde el 19, hasta llegar a hoy, donde los avances tecnológicos del siglo XX, nos ha llevado a revueltas, inconstancia, falta de compromiso, imposibilidad de hacer planes serios, incertidumbre, falta de compromiso, etc, etc.

Y como varios pensadores actuales, piensa que la culpa es de internet o la tecnología y su anonimato. Como llama él “Numerosos fenómenos que causan todavía asombro proceden de esa tríada (distancia, anonimato, movilidad) que simboliza el móvil.”

La comunicación excesiva como digo yo, que por ser excesiva no significa de calidad, para mi humilde saber y entender, nos está desorientando.
El artículo dice “La comunicación, sea del grado que sea, ha dejado de ser un acto para convertirse en un actor de la cotidianidad. Vivimos en una comunicación tan frecuente como nunca y no es casual que los inventos que mejor caracterizan estos primeros años del siglo XXI sean, por encima de todos, los referidos a las tecnologías de la comunicación. En ocasiones parecería que el mundo se reconstruye a partir de estos nuevos enlaces, nudos, “nubes”, y de ahí que cada vez más factores de la nueva realidad hallen su incubadora en la Red, se trate de negocios como de ocios, de curaciones como de plagas.

¿Quién podría haber concebido a estas alturas un mundo regido más por la anarquía y el desorden que por la organización?”

No es mi intensión transcribir aquí el artículo, pero me he sentido tan identificada con lo que dice, que lo primero que he pensado es “yo no lo hubiera expresado mejor” posiblemente porque me llamo Lu y no Vicente Verdú. Pero muchas veces reflexiono sobre lo mismo.

El exceso de comunicación, las nuevas tecnologías, todo tan rápido que hace que la mayoría de las veces se actúe por impulso y no por reflexión. La gente no piensa o como me gusta decir a mí, no reflexiona sobre el futuro. Todo se está convirtiendo en hoy.

Puede que sea verdad, el futuro no existe, como dicen los budistas, pero a veces algunas bases en el hoy hay que fundarlas para que el posible mañana sea como nosotros queremos. Casi seguro, al final será como tenga que ser y debido a las circunstancias, pero no se puede vivir sin pensar aunque sea a un mes visto.
Es tanto el desorden, que a mi particularmente me desestabiliza y bastante. No se que mundo se está gestando. Por momentos me quiero creer que todas esas cosas que se dice de una era de pensamiento, más justicia y un mundo más humano, se está preparando. Pero no lo tengo muy seguro si le vere.

Lo único claro que tengo en este momento, es que mucha sangre y dolor tendrá que haber para que esto verdaderamente se dé, o que cierto grupo de población lo acepte. No todos están preparados o parecen preparados en aceptar cambios de los demás. Y sino que se lo pregunten a los gobernantes de muchos, y digo muchos por no decir casi todos, países de mundo.

La única certeza que tengo en este momento es, que quiero otra taza de café.

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