En que fregado te has metido, chiquilla.

Me detengo y miro para todos lados.

Para atrás, si mi cuello lo permite, para ver que deje, que hice, que provoque.

Para el costado, esta vez si mi cintura lo permite, para ver donde estoy, aunque saber este punto es hacer dos movimientos, para un lado y luego para otro. Cual primero?

Para adelante, el más fácil de todos, según creía, para ver mi siguiente paso.

Pero no. Me detengo porque me siento paralizada. Esta sensación la tengo muchas veces, y posiblemente cuando más agobiada he estado por las circunstancias. Sé que tengo que hacer muchas cosas, pero no hago nada, perdiéndome en un tiempo muerto sin sentido y sin justificación.

Yo antes pesaba que era miedo que te paralizaba de golpe, pero alguien me dijo que era vértigo. Lo recuerdas? Yo sí. Vértigo que te viene de repente, y te paraliza.
Nadie me dijo que iba a ser fácil. Bueno yo me lo creí.

En realidad he vuelto a usar mi ”inconsciencia nata”, que me condujo a dejar una vida para empezar de cero en otra sin pensarlo mucho, así como hago muchas veces las cosas trascendentales de mi vida, tirarandome a por ello sin red.

Esa parte de mi personalidad, ha hecho que me meta en un fregado, que a veces pienso que me supera, como hoy.

Por eso no me extraña, que algunos días tenga esta sensación de parálisis emocional. Es mi conciencia que me dice “che para, a donde vas?”.

Como estos signos ya los he aprendido a reconocer, hoy estoy así. Paralizada.
Creo que lo mejor que puedo hacer es irme al parque con un buen libro.

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