Yo soy una Indignada

Pues sí, soy una indignada. Pero cualquiera que lea mi blog, sabe que no de ahora, sino de hace mucho tiempo.

Ahora cuando veo que la gente empieza a exteriorizar su indignación, tímidamente aun, pero lo hacen, me alegra. No se puede seguir tragando con lo que tragamos. Nos saldrá una ulcera psicológica del agobio que soportamos.

Y no es como dice un dirigente “lo más fácil es echarle la culpa a los políticos”. Que equivocado que esta, aunque no me extraña. No ven más allá de sus narices. Si no se exterioriza esa frustración que han generado esos que se llaman políticos, nos hundimos del todo. Pacíficamente, evidentemente. Lo único que funcionará es “la no violencia”. Si no se les dará motivo a esos que no les interesa que la gente tenga opinión, sino que se siga siendo corderitos para ellos hacer lo que quieran.

Yo tengo que decidir a quién votar el domingo y lo tengo crudo. Ayer leía un slogan que decía “somos los nini, ni PSOE, ni PP”. Pues sí. Me adhiero. Pero también para los que me conocen, saben que soy una ferviente impulsora del valor del voto. Pero esta vez no tengo ni idea. En las listas hay corruptos, gente que no ha hecho nada viviendo del cuento mientras han estado en el poder, gente que solo se dedican a criticar a sus contrincantes, sin aportar soluciones constructivas. Por quien me decanto?

A unos les di una oportunidad hace 6 años, a los otros no los puedo ver. Qué hago? No me siento representada por ninguno. Lo único que tengo claro es que estoy harta…
Harta de la prepotencia del sistema actual.

Harta de la pérdida total de moral, de sensibilidad de los dirigentes de ese sistema.
Harta de que nos tomen el pelo, pidiéndonos más sacrificios sin ser el sacrificio para todos igual.
Harta de que se tenga que ayudar a países, con mis impuestos, que han derrochado especulando y jugando con sus dineros, a la bicicleta de los mercados por la avaricia del dinero fácil.
Harta que muchos vivan del cuento. Unos del cuento de vivir del estado, (papá estado yo quiero, dame) y otros del cuento del poder y las endorfinas que produce.
Harta, harta, harta.

Y que conste que no soy de izquierda, ni de derechas, ni de nadie. No me siento representada por ninguna ideología. Para mí, todas están desfasadas de la realidad actual. Creo solo en el hombre y sus cualidades, como creo en Dios.

Tengo que ir a votar el domingo, pero no sé si me voy a ir a la playa en contra de mis principios.

Ojo, ojo, ojo…

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