Carta abierta a la Duquesa de Alba

Una de las cosas que siempre he pensado, es que me da mucha cosa la vergüenza ajena, cuando veo a alguien que esta fuera de lugar con su actitud y su edad.

Yo intento ser una persona abierta, tolerante, etc, pero me siento mal a veces cuando tengo cierta simpatía por un personaje público y veo en lo mamarracho que se convierte por no asumir su edad.

Hay un dicho, muy sabio él, “hay una edad para todo”. Y es verdad. Todo en la vida tiene una edad.

Yo por ej, ahora con la edad que tengo, ni se me ocurre jugar un partido de tenis de 3 horas como hacia con 20 años, o ponerme una minifalda, o ponerme un piercing o un tatuaje. No solo no seria yo, sino que me sentiría ridícula, porque hay una edad para todo como dice el dicho.

Cuando por ej, veo un deportista con una trayectoria brillante, que no quiere irse cuando debe, sino que quiere seguir haciendo el ridículo, me da mucha pena.

Siempre he pensado en la grandeza de la gente que asume sus limitaciones, edad o lo que sea, para saber cuando dar un pazo al costado y dejar que las nuevas generaciones avancen. Grandeza porque asumen su tiempo en la vida, y saben perfectamente que pueden ser y que son con cada edad.

Todo esto viene por la anunciada boda de la Duquesa de Alba con ese novio que tiene. Una mamarrachada. No me extraña que sus hijos se opusieran.

Que les ha tapado la boca con dinero? puede, pero es que no creo que lo que dicen “mi madre siempre ha echo lo que quiere” sea verdad.

Cuando veo estas actitudes, pienso, esta señora hace siempre lo que quiere, o no tiene a nadie cerca que la haga reflexionar con cariño. Va, que no tiene a nadie que verdaderamente la quiera para que le haga ver que esta equivocada?

Por esto le escribo estas líneas…

“Señora Duquesa, no creo que usted me lea, pero igual le hablo abiertamente. No se case.

Tienen un noviete que la acompaña, que la ayuda a caminar, con quien se ríe, con quien tiene buenas charlas, con quien viaja, pues siga con él. Pero no se case. Evidentemente tiene un tesoro, y un regalo en los últimos años de su vida, pero No se case.

Vivimos en una sociedad que se permite todo, como usted esta haciendo hace años, para que cambiar su estado civil.

Usted siempre se jacta que su segundo marido fue el amor de su vida, para que hundir su memoria con otro marido? y a su edad?

Disfrute de la vida que le queda, de la compañía, pero no se case. No hace falta.

Para que?

Que su novio se emociona, como él ha dicho, cuando usted le dice que le quiere, pues bien, a emocionarse. Pero se están riendo de usted.

A quien le cabe en la cabeza que se va a comprar ropa interior especial para su noche de bodas. Con todo mi respeto, no le conozco, pero veo como esta de salud.

De gracias a la vida que esta mejor luego de su operación hace unos años. Disfrutela, pero no se case, no lo necesita.

Ya crió hijos, tuvo maridos, para que quiere otro? Porque le recuerdo que la Duquesa es usted. Ni siquiera necesita reconocimiento social. Quiere que el reconocimiento lo tenga él? pues adoptelo, pero no se case. Quiere dejarle parte de su fortuna? pues incluyalo en su testamento o regalele un Goya de su colección, pero no se case.

Duquesa, usted no sabe quien soy yo, pero por favor no se case. No de carnaza a los perros de las tertulias, para que hablen de usted. No necesita eso.

Duquesa no se case. Sea feliz pero no se case. No es un nuevo acto de rebeldía de su carácter como nos quieren hacer creer, es que usted no tiene mucha gente que le quiere bien junto a usted. Porque si su noviete, fuera un hombre integro y no interesado, no se prestaría a esta parafernalia. Le haría ver, que ese no es el camino. Si la quisiera bien. En fin, como se que no me leerá y ni me hará caso, le deseo mucha suerte y lo mejor en su matrimonio.”

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