Testamento vital

Hoy he cumplido con algo que quería hacer hace mucho tiempo, y que por lo que sea no hacia o no encontraba el momento. Posiblemente porque era reticente a dar el paso. Firme mi testamento vital en la atención al paciente de la Comunidad de Madrid, con valor para toda España.

Tranquilos que tengo una salud de hierro y creo que daré aun mucha guerra. Pero es algo que debía hacer, por si me pasaba algo. Nadie sabe el día que se va a morir, aunque si te mueres no te vas a enterar, pero sobre todo, todos estamos propensos a tener un accidente y quedar vegetales.

Hacer esto, lo tengo en la cabeza desde que leí un artículo de una chica de menos de 30 años que sigue en coma irreversible desde el atentado de Madrid, de los trenes. Es algo que me quedó grabado. En este caso, la joven esta internada en un hospital de Getafe que solo atiende a gente en coma, y su madre va todos los días a verla.

Pero yo extrapole, pensando, y si a mi me pasa algo así? quien me va a ir a ver? nadie.

Evidentemente la eutanasia no es legal, y lo que firmé hoy ni habla de eso. Pero si, de no aceptar más tratamientos médicos en caso de enfermedad terminal. Va, que si te tienes que morir, que te dejen morir en paz.

No creo que exista mejor momento que hacer esto, que estar sano y en plenas facultades emocionales y psicológicas. Porque si bien, todo momento es bueno, te anticipas al por las dudas pase algo.

Tuve que pedir cita, y había gente esperando. Esto me sorprendió porque pensé que era la única que en agosto se le había ocurrido hacer esto. La cita me la dieron con más de una semana, porque estaba todo completo.

Había un señor que entraba en quirófano la semana que viene, una joven con una cicatriz en su espalda que se le veía por la camiseta de tirantes, lo que me hizo suponer que estaba enferma. Y luego cuando yo esperé que me dieran una copia de lo que firmé, entro un señor mayor con la que se veía era su hija. Los dos lo iban a firmar, con una naturalidad pasmosa.

Mucha gente tiene miedo de hablar claro de una enfermedad, o de la muerte. Yo siempre lo he visto como algo natural. La enfermedad te toca o no te toca, y la muerte nos toca a todos. Algún día llegará. Y si se juntan las dos cosas que dan miedo, la enfermedad con la muerte sin remedio, aunque sea que tu elijas como queres pasar ese trance, si con dolor o sin el, o con tu familia en un hospital o que te manden a casa, o que te apliquen paliativos, para que mueras tranquilamente y sin tubos que prolongan la agonía y lo único que hacen es calmar la culpa de los médicos o de los que se quedan en tu partida, esperando un milagro.

No voy a comparar, pero yo tuve que decidir sobre si prolongaba su sufrimiento o no, de mi gran perro Verdi. Como dije en su momento, sentí que jugaba a ser Dios. Pero cuando tome la decisión por él, para que no sufriera más, fue cuando vi esos ojos que me pedían a gritos, por favor, sacame de esta. Lo pasé muy mal, y aun hoy luego de dos años, lo sigo recordando.

Pues este mal rato de decidir que hacer conmigo si llega el momento, ya lo decidí por los demás. No le dejo la responsabilidad a nadie.

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Un comentario en «Testamento vital»

  1. Yo lo hice hace ya unos años. Tengo mi copia en casa, junto con unas instrucciones sobre enterramiento y demás (quiero incineración y que después pongan la urna en el nicho donde está mi padre). También tengo muy clarito mi testamento.

    Ya que no tengo hijos ni sobrinos y un solo hermano, y me gusta hacer mi santa voluntad, no voy a dejar ningún detalle a la voluntad de nadie.

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