El olor a la mandarina

Me gusta mucho las frutas, de todo tipo. Pero una cosa que no soporto es el olor de las mandarinas en mis manos luego de comerlas. Bueno no lo soportaba.

Yo en muchos aspectos soy bastante tiquismiquis, o como se diga. En el olor de las mandarinas es una. No me gusta de siempre.

Cuando termine el colegio secundario, con mis compañeras hicimos un viaje por Mendoza como fin de curso. Eramos más de 30 personas entre alumnas y acompañantes. Tengo aun algunos recuerdos de ese viajes, como que empece a fumar, que subimos como los caracoles de Villavicencio al amanecer y el colectivo se quedaba en el aire o casi cada vez que daba la vuelta, y poco más.

Pero una cosa que si recuerdo es que en uno de los almuerzos concertados nos montaron una mesa larga para que comiéramos todas juntas. Y el postre fue mandarinas. Me las pusieron en un plato a dos. Todos empezaron a comerlas y yo llame al camarero para pedirles cubiertos. Todas la miradas del grupo se pusieron sobre mi y se hizo un silencio que aun hoy lo recuerdo. El camarero me refunfuño un poco pero ante mi insistencia me los trajo.
Yo tranquilamente, y ante la mirada de todo el grupo, que posiblemente pensaban “mira la pija de siempre”, me zampe las dos mandarinas con cuchillo y tenedor. Porque sabia como hacerlo, mi madre me lo había enseñado.  Me acuerdo que las que tenia junto a mi, prestaban atención para ver como lo hacia.

Lo que todo el grupo no sabia, es que yo odiaba el olor a las mandarinas en las manos, que no se va ni lavándolas dos veces. Evidentemente luego de eso, si ya era la pija y la rara de dos apellidos, acumulé el apodo de excéntrica. Lo que no sabían, para no variar nunca se molestaron en conocerme, es que la fruta en el protocolo nunca se come con la mano, siempre con cubiertos. Mi madre nos lo enseño de pequeños, aunque en casa siempre lo hacíamos con la mano con otras. Mi problema eran las mandarinas y el olor.

Es más, he estado años sin comer mandarinas por el olor en las manos. Al final he claudicado como con todo. Ahora las como, sin cubiertos porque me hes más cómodo pero sigo odiando el olor en mis manos. A veces los uso.

Sabes como se come una mandarina con cubierto? es fácil, la partes en 4, y con cada cuarto pinchas un extremo y luego haces fuerza con el cuchillo para despegar la cascara.

De todo este recuerdo que me ha venido a la cabeza al comer un par de mandarinas estos días, saco varias conclusiones…
– pues si, soy pija que le voy a hacer
– ni siquiera de chica, me dejaron tranquila, siempre criticando.
– Muy poca gente se ha molestado a conocerme de verdad.
-soy coherente, aun hoy luego de más de 30 años de aquello, odio el olor a las mandarinas en mis manos.

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