Ayer lo decidi

pero no se si lo cumpliré… aunque lo intentaré.

Pues si, mis últimos días han sido ajetreados. Con idas y venidas, encuentros sociales, gente que no vive aqui, etc. Lo  he pasado bien, pero lo mejor de lo mejor, es que comí un risotto con trufa negra y parmesano, impresionante. Creo que es lo mejor en años. No lo voy a olvidar nunca.

Volviendo a mi idea central, luego de ese ajetreo como decía me he dado cuenta de dos cosas.

1) que no puedo seguir dándome con la cabeza en la pared. Que el universo me esta diciendo, cambia de camino, por ahí esta todo cerrado.

2) que como estoy no puedo seguir. Que tengo que cambiar.

Aunque parezca que son la misma cosa, no lo son. Aunque una lleva a la otra y viseversa.

La primera es sobre mi vida y la otra sobre mi persona. Pero las dos necesitan un cambio radical. No podemos seguir así.

Estos últimos 7 meses han pasado tantas cosas raras con la primera, que ya me tengo que convencer que por ese camino no puedo seguir, aunque lo siga intentado, verdaderamente al pedo. Es una y otra vez, la pared. Es como un ola, te ilusionas, te desilusionas Y así, durante 7 meses. Así que si esta semana no concreto una cosa que anda dando vueltas, tiro la toalla por ese camino. Ya estoy intentando abrir otros, pero no se yo, tengo tal miedo que hasta que no lo vea no lo creo. Como Santo Tomas, ver para creer.

Y la segunda, posiblemente venga de la mano de la primera, pero también hasta aqui llegamos. En esto si soy consciente, que no puedo seguir. Para solucionar este punto, es un tema de ponerme, y superar la pereza. Ayer di el primer paso, se que puedo, solo lo tengo que hacer.

El año pasado leía mi revolución solar y decía de cambios profundos, en todo los aspectos de mi vida.  La de este año, recordar que yo soy de enero  así que va con el año, tengo todos los ascendentes en signos de fuego. Me ha comentado un estudioso de esto, yo soy una aficionada, que es año de pelea.

Pues eso, ya me he puesto los guantes de boxeo. Porque no podrán y no pasaran, os lo aseguro. Aunque este agotada, y recién empiezo. Pero más que nada agotada de tanto darme contra ese muro que el universo se ha molestado en levantar por ese camino amarillo que yo pensé que era mi destino.

Parece que el amarillo no es mi color de futuro.

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