Las listas

El  hombre desde que aprendió la escritura se dedicó a hacer listas. En la actualidad hacemos listas para todo. Dicen los gurus del coaching, que hacer una lista a primera hora del día, centra las prioridades para que no nos dispersemos y cumplamos el objetivo.

Pues conmigo se equivoca.

letras

Si hago una lista para ir al supermercado, me la olvido. Si hago una lista de tareas a realizar, no la cumplo. Termino el año con las agendas semis vacías, porque no anoto las citas, las recuerdo de memoria. O pretendía, porque así me paso el mes pasado que me acorde del turno del medico tres horas después de la hora. Que ya no tengo 20 años, ni pretendo.

Aunque últimamente intento hacer listas más acotadas, de pocas tareas, porque  esas parecen más viables de cumplir. Es más, ahora sino las hago, me olvido de las cosas. Cosas sin importancia posiblemente, pero me olvido. Ya decía mi padre “si te olvidaste es porque es mentira o no es importante.” Mi vida actual es olvidable o no es importante?? puede.

Hoy leía que las listas que hacemos con nuestros propósitos a cumplir, deben ser así, cortas. Porque la parte del cerebro que funciona para esto es el consciente, y las multitareas no les va bien, nos olvidamos o no los cumplimos porque sucumbimos a lo que intentábamos cumplir. La voluntad es así de puñetera.

Evidentemente debo darme cuenta que mi consciente en este momento esta en botón multitarea, pero no de actividad oficial, sino oficiosa.  Hago montones de cosas y no hago ninguna.

Hoy después de mucho tiempo, termine una lista de 10 puntos a cumplir. Más que lista para hacer, era lista para no olvidarme. Pero los cumplí todos. Aunque todos estaban relacionados, los termine.

Eso si, el propósito que me puse el jueves, solo uno, para ver si destrababa mi inacción generalizada actual, ese aun nada. Y ya va medio fin de semana. Es como la ropa para planchar, se acumula de tres semanas. Aunque eso no lo puse en ninguna lista, solo veo crecer la silla del salón.

 

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