La señora y la pandereta

Esta última semana he confirmado lo que hace mucho vengo pensando, “que mi edad cognitiva no tiene nada que ver con la real“. Lo escuchaba en una película que se llama “tres veces veinte” y que recomiendo fervientemente. Película que muy sutilmente habla de envejecer sin decir “sesenta”, y por supuesto, francesa. Este tipo de pelis solo la saben hacer bien los franceses. Pueblo que se hace preguntas sobre el ser y hacia donde vamos como seres humanos y no como faranduleros, como a veces somos en España.

Yo hace mucho que me siento más joven de la edad real que tengo, salvo cuando me empiezan a doler los huesos por la humedad y el frío, que es cuando me doy cuenta lo que tengo y hacia donde voy.

Pero el colmo ha sido que esta semana, nadie me ha dejado de decir “Señora”. Pues si, ya es oficial, para la vista de la gente que no me conoce pero que se topa conmigo, soy una “señora”. Yo me llamaría cincuentona, pero tengo que reconocer que mejor que me digan “señora”, aunque me chirríen los dientes cada vez que lo escucho.

Pero no solo he aceptado internamente algo que hace una temporada me volvía loca, sino que también después de más de 25 años de vivir en España he caído, previo suspiro hondo, que cuando se refieren a “país de pandereta” no es solo por la imagen de flamenca que supuestamente tienen todas las mujeres para los extranjeros. Creo que piensan que la española va vestida de faralaes hasta en la compra. Sino que han pasado tantas cosas que escuchar la historia de un “niñato” con delirios de grandeza en la televisión, creo que se llama Nicolas, como si fuera un personaje importante para la cultura de este país, ha sido mi colmo. Todos a verlo embobados como borregos.

Ahora entiendo la frase “España país de la pandereta“.

Pues si, yo acepto la edad que tengo, estoicamente y a regañadientes, porque no puedo hacer nada contra el paso del tiempo. Pero pensar que elegí vivir aqui, eso me lo reprocho. Porque me deje llevar, que sino posiblemente viviría en Francia.

Evidentemente soy consciente que no tengo la bola mágica de saber que hubiera sido de mi vida, si hubiera seguido mis planes originales. Son todo suposiciones. Pero algo que antes defendía como mio,  que es donde vivo, ahora me da vergüenza ajena. El colmo que ha desbordado todo lo lógicamente aceptable, es la historia de este niñato y la transcendencia que se le ha dado, como tapando toda la corrupción que hay.

Y eso que no he hablado de la Pantoja. Que me trae sin cuidado, pero reconozcamos que la han elegido para ejemplificar, cuando antes con dos años de cárcel no ibas preso, sino tenias antecedentes. Es como que quisieran hacer las cosas bien, para acallar a la gente, cuando no se dan cuenta que es tal el volumen de corrupción, robo, tráfico de influencia, coimas, y todo lo que quiera poner, que es imposible acallar nada.

Bueno de acallar eso, se encargará la propia justicia, que va tan lenta, que todo prescribirá. Seguro que si yo hago algo de eso, voy a la cárcel aunque mi condena sea menor de dos años, porque no soy nadie.

Mucho para procesar esta semana. Eso de aceptar mi edad real y olvidarme de la cognitiva, y que vivo en un nido de mediocridad. Otra que suspirar…

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5 comentarios en «La señora y la pandereta»

  1. Compartimos hastío 🙁 aunque en mi caso, fue mi madre la que escogió España; yo pienso irme en cuanto tenga oportunidad. Me apunto la película. Un beso,

    1. Me gustas mucho. Una cosa, tu estabas suscripta al blog con tu mail, para los nuevos post. En la locura del virus, se perdieron los registros, si quieres puedes suscribirte de nuevo..

      un saludo

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