Libertad de expresión o no

Luego de lo que ha pasado estas semanas y de haber escuchado al Papa Francisco lo que dijo ayer sobre el insulto a las religiones, y que si a él, le insultaran su madre, seguro recibirían un puñetazo la persona que lo hiciera, me he quedado pensando donde están los límites de las cosas.

Evidentemente, soy una defensora de la libertad de expresión, de la tolerancia, de la no violencia, y aunque parezca contradictorio no soy de los que ponen la otra mejilla. Pero creo que el problema de todo esto no es la libertad de expresión sino la falta de sentido común o el chiste fácil mediante el insulto. Sea para quien sea, me da igual.

El punto radica en que si alguien me insulta o dice algo que yo no comparto, respeto su libertad de expresión y doy vuelta la página ignorándolo. Yo también tengo libertad de expresan mi rechazo hacia sus insultos, pero evidentemente no con violencia. Ese es el punto.

No se puede matar porque piensen o se expresen de distinta manera o sean distintos a nosotros. Aunque el ser humano lo ha hecho siempre, hasta podríamos decir que le ha agarrado el gustito a hacerlo. “No pensas como yo o profesas otra religión, venga un tiro en la cabeza.” Ya ha pasado muchas veces en la historia del hombre, como para ahora sorprendernos.

Pero nos seguimos sorprendiendo. Posiblemente porque paso donde paso, en una ciudad como París, cuna de la tolerancia y globalización social. En Francia, desde la época de la Revolución, siempre se ha pregonado “Liberté, égalité, fraternité («Libertad, igualdad, fraternidad). Y ahora los que quise educar y salvar, se han vuelto contra mi.

Todo esto, me recuerda a un poema titulado “Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas” de Martin_Niemöller  como parte de un sermón de 1946, aunque se le atribuye a Bertolt Brecht. que dice…

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.”

Cuantas veces, como sociedad, hemos guardado silencio de las atrocidades o insultos, que se han cometido o que hemos cometido en el mundo. Ahora nos toca a nosotros, en el corazón de la libertad…Cual es el siguiente paso?

Igual sigo pensando que la libertad de unos termina donde empieza la de los otros. Una cosa es la libertad de expresión y otra es insultar y la falta de tolerancia.

Existe una línea muy fina entre lo políticamente  aceptable y lo que no. Aunque los medios, que esta gentuza ha utilizado,  para acallar la libertad de expresión del otro, me parecen atroces, condenables en todas las formas posibles y sobre todo injustificables. Merecen respuesta de la misma manera? Creo que es el siguiente interrogante a contestar.

imagen@sweetiepie_18 by Bucker

4 comentarios sobre “Libertad de expresión o no

  1. Estaba hablando de esto mismo con mi madre hoy y comparto tu punto de vista. Cuanto mal ha hecho la ignorancia (y la religión), que la mayoría de las veces van de la mano, desgraciadamente. Pero ni estando en el siglo XXI, con toda la información a nuestro alcance, conseguimos librarnos de ella.

    Un beso,

  2. La cosa es donde esta el límite, ¿y quien lo establece? Se quieren poner fronteras en el cielo, y que sea estable o no, ya es otra cosa…, depende de la facción que tenga el poder, no la razón , nunca nos vamos a poner de acuerdo en esto, podemos ser razonables intentando no soliviantar los animos de algunos, simplemente respetar pero no renunciar, porque la renuncia es precisamente el limite que nos hemos fijado, si retrocedes en eso habran ganado.

    Seguramente no lo ha pensado mucho, precisamente es en ese limite, que algunos estan empeñados en ver, “el de mi mama”, que no se ve, ni se siente, cuando nos ofenden con una sharia sin razon, que unos cuantos indeseables quieren imponer para aterrar, someter en la ignorancia a su pueblo y mantenerse en el poder con sus prebendas. Nosotros necesitamos un Islam tolerante que pueda aceptar y tolerar la critica, tal y como lo puedo imaginar, a pesar de que no estemos de acuerdo. La situación real de pensamiento y politica con la informacion en las personas, es la que es, y algunos esto no les gusta, ni les va bien. Asi que desgraciadamente saben aprovecharse de su propio sistema, el que han creado, para prevalecer y sobrevivir, mal que nos pese algunos.

    Ahora imagina a un cristiano, un ortodoxo, o anglicano, un arabe y un judio, que supuestamente adoran todos al mismo Dios, establecer los límites del cielo. Como no lo haga el propio Dios, nos podemos dar como humanos, por desafiados y desacertados. Se trata de respetar y tolerar.

    Para mi deseo lo que sea razonable y científico, es decir, que se pueda probar. Y comprobar. Ese será mi límite.

  3. La cosa es donde esta el límite, ¿y quien lo establece? Se quieren poner fronteras en el cielo, y que sea estable o no, ya es otra cosa…, depende de la facción que tenga el poder, no la razón , nunca nos vamos a poner de acuerdo en esto, podemos ser razonables intentando no soliviantar los animos de algunos, simplemente respetar pero no renunciar, porque la renuncia es precisamente el limite que nos hemos fijado, si retrocedes en eso habran ganado.

    Seguramente no lo ha pensado mucho, precisamente es en ese limite, que algunos estan empeñados en ver, “el de mi mama”, que no se ve, ni se siente, cuando nos ofenden con una sharia sin razon, que unos cuantos indeseables quieren imponer para aterrar, someter en la ignorancia a su pueblo y mantenerse en el poder con sus prebendas. Nosotros necesitamos un Islam tolerante que pueda aceptar y tolerar la critica, tal y como lo puedo imaginar, a pesar de que no estemos de acuerdo. La situación real de pensamiento y politica con la informacion en las personas, es la que es, y algunos esto no les gusta, ni les va bien. Asi que desgraciadamente saben aprovecharse de su propio sistema, el que han creado, para prevalecer y sobrevivir, mal que nos pese algunos.

    Ahora imagina a un cristiano, un ortodoxo, o anglicano, un arabe y un judio, que supuestamente adoran todos al mismo Dios, establecer los límites del cielo. Como no lo haga el propio Dios, nos podemos dar como humanos, por desafiados y desacertados. Se trata de respetar y tolerar.

    Para mi deseo lo que sea razonable y científico, es decir, que se pueda probar. Y comprobar. Ese será mi límite.

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