Mamá, cuando mueras y vuelvas a vivir, que te gustaria ser

Esa frase o pregunta, la escuché el otro día en un parque de un niño de unos 6 o 7 años, a su madre cuando pasaban paseando frente a mi. Claramente el niño le dijo “mamá, cuando mueras y vuelvas a vivir, que te gustaría ser”.

Me sorprendió tanto a mi, como a su madre. No pude callarme, y dije en voz alta “wow, menuda pregunta“. La madre del niño se dio vuelta, me sonrió y me dijo, “si, menuda pregunta, son siempre así.” y siguió de disertación metafísica con su niño mientras paseaba.

Yo, con una sonrisa aun en la cara, me puse a pensar que me gustaría ser a mi. Pero me di cuenta de lo profundo de la pregunta. No solo porque planteaba que el niño creía en la reencarnación, ya de por si a esa edad, impresionaba. SIno porque comprendía, posiblemente sin saberlo, que para muchas culturas volvemos vida tras vida para aprender lo que no aprendimos en la vida anterior. 

Dicen que los niños cuando nacen, sobre todo el primer año de vida, recuerdan todas sus vidas pasadas y lo que han vivido. Que al crecer, desaparece de su consciencia. Evidentemente si este niño a esa edad se plantea estas preguntas filosóficas, me da a entender que posiblemente sea lo que los Taoistas,  llaman “almas viejas”. Almas que ya han pasado por todos los niveles de aprendizaje de su evolución, y solo les queda volver al origen de inicio.

Se dice que tiene “un alma vieja”, porque son personas con un madurez superior a su edad. Y este niño, con su pregunta me lo estaba confirmando. Los niños son curiosos, y se agradece cuando las preguntas que hacen continuamente son de planteamientos existenciales como estos, porque demuestran que no todo está perdido en la estupidez mediocre que nos rodea.

Pero volviendo a la pregunta, “que me gustaría ser, si vuelvo a nacer, luego de morir?“, pues en mi caso no tengo respuesta, pero me recuerda algo que he vivido. Os cuento.

Hace años murió mi mejor amiga, la cual la consideraba como la hermana que no tenía. De repente, dijo “ay” y cayó muerta de una aneurisma. Yo vivía aquí  y no me pude despedir de ella. Una noche, a los pocos días de su muerte, soñé con ella que se venía a despedir de mi. Un sueño profundo, que al despertar no sabía si había sido un sueño o realidad. En ese sueño ella me decía “Lu, vengo a decirte ciao, no te preocupes, yo siempre estaré por aquí para cuidarte, si necesitas algo me podes llamar detrás de esa puerta“, y señalaba una puerta que había en el pasillo de mi casa.

Ella había venido desde Argentina a mi sueño en España y señalaba mi puerta en el pasillo. Llevaba más de una semana muerta.

A los años, no recuerdo cuantos pasaron. Volví a soñar con ella. Brillaba en una luz dorada, y yo le decía “wow Ceci, que guapa estas“, a lo cual ella me decía “si, donde estoy, estoy muy bien. Y vengo a decirte adiós, ya no volveré más por aquí. Pero no te preocupes, porque donde voy estaré muy bien.” Me desperté con el convencimiento y la sensación de paz y tranquilidad, que estuviera donde estuviera, estaría muy bien. Nunca más tuve tristeza porque no estuviera conmigo o lo que le paso.

Tengo que decir que no soy de tener sueños raros, ni de este tipo, nunca. Soy un ser totalmente racional. Ha sido el único de mi vida, así que creo que algo de verdad hubo en que viniera de despedirse las dos veces. Lo creo sinceramente.

Si lo asocio a la pregunta del niño, que yo no tengo respuesta en mi caso, ella sí volvió a nacer y posiblemente su alma eligió lo que quería, por eso sabía que iba a estar bien.

pd: che Pedrín, tú te acuerdas de Ceci no? Y tú qué contestarías? te lo has planteado alguna vez?

imagen  @Sahasim
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