El resurgir de la vida

Las cuatro plantas con flores son de hoy, de “mi pequeño jardín urbano” como lo llamo yo. Son cuatro plantas, que no son de ahora, sino que han sobrevivido, la más vieja a tres inviernos. Y tengo otra en otro balcón, pero con estas me alcanza para mi reflexión de hoy.

Cuando uno ama las plantas, y la cuida con mimo, aunque no sepa de jardinería, le regalan vida, siempre. En su primer año, cuando la temporada terminó para ellas, o lo que nosotros creemos que nuestra mente consumista nos hace creer, que son de temporada, de usar y tirar. Habían muerto, pues no. Nunca mejor dicho, y estas son la prueba.

Cuando uno ama las plantas, y la cuida con mimo, aunque no sepa de jardinería, le regalan vida, siempre. @lucrearrias Clic para tuitear

Yo las he cuidado en invierno, las he podado, las he seguido regando aunque parecían muertas, y ellas en agradecimiento han vuelto a la vida y sobre todo a florecer. Nunca tiré la toalla, aunque alguna vez pensé, “¿para que las riego, si están muertas?”

Así son muchas etapas de nuestra vida. Creemos que se mueren, que nuestros sueños han partido, que no hay esperanza. Pero siempre hay algo, para recordarnos que estamos equivocados. En este caso, estas flores.

La vida sigue. Las cosas se recomponen. Los sueños vuelven, aunque haya que pasar el invierno. Todo vuelve a la normalidad, la mayoría de las veces. La vida es un ciclo, y todo sube, baja y vuelve a subir.

Por eso mi consejo de hoy es…

Vive, ama y disfruta del resurgir de la vida y de las cosas. Nada quedará eternamente estancado. Sigue insistiendo, intenta cuidar y dar vida a lo que parecía muerto. Y el tiempo, y la misma vida te lo recompensará. No desfallezcas. No te bajonees. No vale la pena.

Y si lo haces, no pasa nada. Ya sabes el consejo de la gente mayor, que ya ha vivido mucho. “si un problema no tiene solución, para que te vas a preocupar, llévalo lo mejor que puedas. Y si la tiene, ponte a ello y resuélvelo”.

Las plantas son seres vivos, y cuando renacen así como en este momento en “mi jardín urbano”. Sonrío cada vez que las veo. Porque me alegran el espíritu y sobre todo el corazón.

A vivir que son dos días, que ya es muy corta para amargarnos.

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