Así me siento yo estos días, “en medio de la tormenta, que yo no provoqué“. ¿Porqué? muy simple, tengo un telefono  Huawei, que aún lo estoy pagando en cuotas hasta el 2020. Y esa impotencia que siento, al saber que antes que lo termine de pagar ya no servirá de nada, me hace pensar en lo indefensos que estamos todos.

El ciudadano medio, no puede hacer nada entre las luchas de poder de unos y otros. Independientemente de quien sea, da igual, porque siempre da lo mismo. 

He sido una defensora del poder del voto, y aunque me equivoque siempre he votado. Pero ahora no creo que hasta esto tenga valor. Porque en un sistema político tan parcelado, los pactos se imponen y toman decisiones sin contar con el ciudadano.

No sé quién lo decía, pero ese “no somos nada“, está más presente que nunca. Si ya éramos una molécula de polvo en el inmenso universo, ahora somos uno más del rebaño que los “pastores” mueven a su antojo. Léase “pastores” a los “que mueven el mundo y nuestra sociedad”.

Antes pensaba que se podía cambiar el mundo. Ahora soy una convencida, que lo máximo es que podamos cambiar nosotros para bien, y nuestro entorno inmediato. En cuanto nos vamos expandiendo, cada vez se hace más difícil, cambiar algo.

Ya nos podemos dar con un canto en los dientes si logramos con nuestras acciones, "cambiar o mejorar la vida de alguien". Empieza por la tuya, ese cambio si está en tu mano. @lucreziarrias Clic para tuitear

Muchos años he pensado que no todo lo que te sucede como individuo es provocado por ti, sea bueno o malo. Los que me querían vender, antes,  que “de que todo depende de ti y tu esfuerzo“, ahora se equivocan. 

Un 40% dependerá de ti, evidentemente si te quedas en casa sin hacer nada, poco lograras. Pero otro 60% y subiendo, depende del entorno, de donde te mueves, de quien mueve los hilos y de gente que está muy lejos tuyo, pero que decide por ti, y no puedes hacer nada.

Así que mi consejo de hoy, anti impotencia es…

Vive, ama y sobre todo intenta llevar el día a día de tu vida, lo mejor que se pueda. Céntrate en ti y en tu entorno inmediato, total todo lo demás está movido por gente que decide por ti, y tu poco puedes hacer. Lo que sí puedes controlar es cómo decides vivir tú, cómo decides cuidarte, cómo decides decir a los demás que los quieres y demostrárselo.

Recuerda que el concepto de “buscar la felicidad”, se ha convertido en una quimera. Cámbialo por “buscar el estar y sentirte bien” que eso también es felicidad.

La vida es muy corta para perderse en querer encontrar utopías con la que está cayendo en el mundo.

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