Listas para todo.

Listas para la compra. Listas para los recados del día, semana o mes. Listas para los amigos. Listas para los propósitos. Listas para el me gusta o no me gusta. Y así, infinitas listas puede tener nuestra vida.

Hace una lista es un buen recurso para poder centrar nuestras ideas, necesidades o dudas. Hace poco leía en un libro, como el personaje del padre le recomendaba a su hija que hiciera una lista con los pro y los contras de tomar una decisión importante para su vida. Excelente consejo, todo hay que decir. 

¿Quién no ha hecho una lista alguna vez no?

Por mi parte, casi a diario. Es más, tengo un block, que va por toda la casa conmigo, casi, con mis listas e ideas. Mi cabeza  bulle de información, y sino la centro en lo que debo que hacer, no puedo ordenar prioridades, y seguro que me disperso. Por eso muchas veces, llega la noche o pasan un par de días, y se me reclama algo que no he cumplido o hecho y debía. Siempre contesto, “lo siento, estoy algo dispersa”.

Hacer una lista es fantástico, ordena pensamientos, tareas, dando prioridad a lo importante y lo que no. @lucreziarrias Clic para tuitear

La culpa la tiene que no he hecho esa bendita lista donde reflejar la tarea, sea lo que sea. Por decir, que algo tiene la culpa y no yo, ni nadie.

También es verdad, que si no hago el ejercicio de la “lista”, por ejemplo los lunes, no organizo el tiempo y lo pierdo, aún más. Hacer una lista es fantástico, ordena pensamientos, tareas, dando prioridad a lo importante y lo que no. Cuando la vas tachando, y ves que has cumplido con todo, te da una sensación de plenitud… y te dice “lo he hecho”

Puede parecer una tontería, pero os aseguro que no lo es. Es como tener una agenda y llevarla.  Yo personalmente, ya no uso agendas. Salvo la del teléfono a veces para algo específico, pero lo que mejor me funciona son las listas por días, que suelen ser variopintas. Desde tener que comprar leche, a recordarme de mandar a freír churros a alguien, o las metas o sueños que me gustaría cumplir en mi vida. Entra todo. Para eso son las listas.

Y si son listas de cosas importantes como tus sueños, tus anhelos, y las guardas, leyéndolas con los meses o años, te sorprenderas, te lo aseguro. Porque tendemos a olvidar las prioridades y estas nos las recuerdan. El tipo de sorpresa dependerá de el tipo de lista que hayas planteado, ¿no?

Así que mi consejo de hoy es…

Vive, ama, y siéntate tranquilo con papel y lápiz, como una de las tareas primeras de tu día, y haz una lista de lo que quieres hacer ese día o en tu vida. Ya sean obligaciones, decir un te quiero, llamar a tu madre, o ir al cine. Sea lo que sea. Cuando las listas entren en tu vida, veras que esos minutos que usas para centrarte en lo importante, hará que descartes lo que produce ruido y no te lleva a nada. 

Al final, las listas solo son el medio para eso. Son una manera de vaciar la cabeza y ordenarla. Si lo haces cuando te levantas, tu cerebro está más receptivo para encajar todo como se debe. 

Es tanta la información estéril que llevamos dentro, que mejor ordenar lo que es importante y lo que no. Que al final, como digo siempre, la vida es muy corta para perderla en tonterías. 

Pon una lista en tu vida.