Obligaciones de vida o del corazón

En la vida estamos llenos de obligaciones y a veces no nos damos cuenta. Vivimos refunfuñando por ellas. Unas son impuestas, otras auto impuestas. Obligaciones por llegar a tiempo, obligaciones por terminar algo, obligaciones para con el trabajo, obligaciones para con la vida en general. Por decir algunas.

Pero hay un tipo de obligaciones, que yo las llamo las “obligaciones de vida o del corazón”, que son las que hacemos con gusto, o deberíamos. Ya sea, la obligación de una madre de cuidar de sus hijos. La obligación de un amigo de disfrutar de la amistad contigo. La obligación con nosotros mismo de cuidarnos, etc, etc.

Las obligaciones de vida o del corazón, son esas que hacemos con gusto, o deberíamos, contra viento y marea. Clic para tuitear

Son esas obligaciones que salen del corazón. Son las acciones que nos imponemos porque queremos y llamamos obligaciones porque de alguna manera hay que llamarlas. Como la obligación de cuidar de un ser querido si está enfermo, o ocuparse de algo porque la persona que te lo pidio no puede y tu quieres ayudar. Por decir algo. 

Es  normal creer que no queremos hacerlo, o nos da pereza, pero en el corazón sabemos que debemos, que es una obligación de vida. 

Algunas veces, este tipo de obligaciones nos trastoca la vida, pero sabemos que en el futuro cuando recordemos ese período de nuestra existencia, nos reconfortará haber actuado en consonancia a lo que se necesitaba.

La vida está llena de “obligaciones del corazón”, que sabemos que debemos completar, porque salen de alma misma.

Después de todo, vivir, entre otras muchas cosas es colaboración, ayuda y socialización con nuestro congéneres, familia, amigos, etc. 

Así que mi consejo de hoy es…

Vive, ama y no dejes de lado esas “obligaciones de vida” que se te plantean. No empieces con las excusas, no las pongas. Por más difícil y complicado que pueda ser cumplirlas. Intentalo. Sino cuando el tiempo pase te arrepentirás de no haberlo cumplido y la bendita “culpa” comenzará a repiquetear en tu cerebro. 

Te sentirás pleno de haber hecho lo que debías y con quien debías. Que al final la vida es muy corta para solo pensar en nosotros mismo, siendo egoístas con dar o ayudar a los que queremos. Vivir también es eso, tender una mano y cumplir con esas “obligaciones del corazón”.

 

 

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