El último mes y medio, he estado cuidando, ordenando y trabajando para alguien mayor, ayudándola a superar una crisis de salud. Un  familiar muy cercano y querido, mi madre. Llegados a este día, la persona que encontré no es la misma de hoy. Ya está respuestas, con su casa ordenada, con gente que ahora la ayudará a ella en exclusividad, entrenada en sus costumbres y necesidades.

Aunque creo haber hecho lo que tenía que hacer y sobre todo lo que he podido, porque he dejado todo de lado por ella, debo volver a mi vida, que abandoné por esto, de repente. Se que con el deber cumplido, como dicen algunos, pero no sé porque sigo con una sensación que no es suficiente.

Estoy agotada, vacía de estímulos y creyendo que necesito vacaciones. Todo lo que he hecho en mes y medio ha sido apuntalar la vida de ella, con 92,  porque me necesitaba. Y lo haría de nuevo sin rechistar.

Todo lo que he pasado, me ha hecho pensar en varias cosas.

En esa gente que dedican su vida al cuidado de ancianos. No creo que se pueda hacer sino es con vocación, porque es agotador. Les admiro. Si existe un nexo de amor entre ellos, aún más, porque he comprobado cómo una persona mayor, aunque sea de tu misma sangre,  se puede convertir en un tirano, déspota y egoísta en un instante, y de repente, mirarte con unos ojos de melancolía, sonreírte con el paso de sus años en su expresión, y decirte “gracias” por ayudarme y estar aquí, con amor infinito. Partiendote el alma en dos.

Emocionalmente es un tobogán que sube y baja, que termina haciéndote trizas con tu realidad.

Siento empatía por toda esa gente que está lejos de sus seres queridos por las circunstancias que sean Clic para tuitear

Ahora, cuando las cosas están de nuevo en su sitio, hasta la próxima crisis y  donde yo debo volver a mi vida, que está lejos de ella, me pregunto… “¿la volveré a ver con vida?. ¿Me esperará a que la visite de nuevo?” La distancia es tanta, que como poco necesito un par de días para volver. Es complicado.

Siento empatía por toda esa gente que está lejos de sus seres queridos por las circunstancias que sean, que envejecen y no pueden acompañarlos en sus últimos años de su vida, porque han desarrollado las suyas lejos de las de ellos. Duele en el corazón, pasar por eso. Os lo puedo asegurar.

Así que mi consejo de hoy también es para mí…

Vive, ama, y sobre todo disfruta de los ancianos en tu familia si los tienes cerca. No los olvides. No los dejes solos, que la vejez en soledad es muy dura para ellos. Tu tendrás tu vida, pero que parte de ella sea con ellos. Que los que los tenemos lejos, como en mi caso y en el de muchos, se nos hace un pliegue en el alma cuando los tenemos que dejar. Sin saber si el espacio y el tiempo nos volverá a reunir, o solo nos quedará ese recuerdo de amor que siempre tendremos con nosotros.

No desperdicies ese tiempo precioso que la vida te brinda al estar cerca de ellos, que nunca volverá, y si lo haces, lo de abandonarlos teniéndolos cerca, te aseguro que te arrepentirás.