Llevo una temporada escuchando o leyendo, como todo el mundo o casi, para convencerse de las cosas dice “porque yo me lo merezco“.  Y es verdad, se merecen las cosas.

Pero has pensado, no te lo mereces solo tú, se lo merece todo el mundo. 

Pues ahí esta el punto.

Todos nos merecernos ser felices, tener trabajo, tener salud, tener amor, tener una casa digna donde vivir, tener para comer o mantenernos, etc, etc.

A todo el mundo me refiero a todo el mundo. Los de aquí, los de allá y los de todas partes. Tengo la sensación que mucho de los que dicen “me lo merezco”, o dicen para ellos solos, sin importarles los vecinos o los que vienen de otro lado, etc.

La psicología general, emplea el estímulo  a la autoestima haciendo incapie en el pensamiento positivo “me lo merezco”, porque soy buena persona, o por lo que sea. Si bien, es verdad, vuelvo a reiterarme, creo que nos crea un “sentimiento de superioridad” sobre otros. Y no es así.

Todo ser humano viviente “se lo merece”. Todas las cosas buenas de esta vida, sin importar género, lugar de procedencia, nivel económico o condición social. Todos somos iguales. En derechos y obligaciones. Pero parece que esto no es así, en “merecer algo”. 

Porque muchos creen que “se merecen” ser más que una mujer, por ejemplo, porque son hombres. O se merecen más de la vida, por haber nacido en tal o cual sitio. Etc, etc. 

Podría pasarme horas poniendo ejemplos de las cosas que en este mundo se cree que algunos “merecen” más que otros. Y no tengo ganas.

Esto es solo una reflexión. Nadie tiene el monopolio de “merecer” más que otros. Todos “merecemos” lo mismo, en lo bueno y en lo malo si cabe. Porque el mismo concepto de “merecer” cosas buenas, se aplica en “merecer” cosas malas. Porque la vida es bueno y malo. Tenemos de las dos vertientes y en ambas, todos nos “merecemos” en igual medida todo. Las cosas no suceden sin motivo o sin ton ni son. Suceden porque tienen que suceder.

Así que de todo este lío de merecer o no… 

Vive, ama y sobre todo, disfruta de las cosas buenas que la vida te regala “porque te lo mereces” simplemente por vivir, y de la suerte que tienes de poder hacerlo. Porque el meollo de toda esta reflexión, es darse cuenta y dar las “gracias” por lo bueno, y “apechugar” por lo malo que nos pone a prueba. Y sobre todo, tener claridad en ver que hay muchos que también “se lo merecen ” y no lo pueden disfrutar por sus circunstancias.

Así que la próxima vez que digas “porque me lo merezco”, dilo pensando… “me lo merezco yo y todo el mundo”.