Y de repente, llega él

Estoy pasando el confinamiento por el virus, sola con mi perrito. Como posiblemente, un montón de gente, pero hace mucho que yo no pienso en eso de “mal de muchos, consuelo de tontos”. 

Porque algo le pase a mucha gente, no significa que a todos nos pase lo mismo, salvo en este caso el aislamiento social. Cada uno lo lleva a su manera y como puede. Yo comparto la mía. Ni buena ni mala, simplemente la propia.

Lo llevo muy mal. Si bien, intentó tener muchas rutinas, como levantarme, vestirme, nunca quedarme en pijama, sacar al perrito. Al volver, arreglo un poco y me siento a desayunar, ver la prensa online y dibujar mi taza diaria que se ha convertido en mi “diario de la cuarentena”. 

Aunque cumplo esa rutina, no mata la ansiedad y eso me paraliza. Ya he dejado de escuchar las noticias, porque continuamente están con cifras, noticias, que siempre son las mismas para llenar el tiempo. Pondré una de ejemplo. Desde el martes de la semana pasada estoy escuchando “haremos los test masivos en unos días, pues nos llegan los medios“. Pero ha pasado más de una semana, y seguimos escuchando “en unos días“.

Eso crea ansiedad. No lo de los test. Sino tener la sensación que no se controla nada. Según los psicólogos, por eso la gente vacía las estanterías de papel higiénico, porque no tienen control sobre lo que pasa pero sí sobre sus compras.

Hace años, que yo comento que la humanidad estaba muy perdida, que necesitaba un sacudón con algo, o la invasión extraterrestre, o la caída de un meteorito, o lo que sea, para que espabilara. Pero ni en mis más locos pensamiento pensé en esto. 

Sobre todo,  verse como nos vemos, y tan rápido. De repente de un día para otro, no tenemos nada. Eso es lo que agobia. Y nos demuestra lo frágil de la vida en sí.

De todo esto, sacaremos enseñanzas, seguro. Si alguien no las saca, es porque no ha aprendido nada de la situación.  O no le interesa.

Pero sobre todo, nos tenemos que dar cuenta, de lo frágiles que somos e incluido nuestro ecosistema. 

Me pregunto muchas cosas, como si cambiaremos algo después de esto en cuanto a cómo tratamos a la gente, o la importancia que le damos a lo material y no a lo social, o a nuestros mayores. Me surgen un montón de dudas. Posiblemente porque ahora tengo aún más tiempo para pensar o reflexionar, y mi cabeza no para de hacerlas. Pero no es el momento. Ya tendré tiempo de criticar o analizar lo que se hizo bien o mal.

Ahora es tiempo de darte un consejo desde el corazón.

Vive, ama y sobre todo no salgas. Cuídate a ti y a los tuyos, Diles todos los días que les quiere. Aprovecha a hablar con todos por telefono o whatsapp. Ayuda a alguien mayor, para que no salga de casa, con sus recados si puedes. Piensa en los demás y no solo en ti. Intenta desarrollar algo que querías hacer y por falta de tiempo no lo hacías. Dibuja, escribe, compone, o lee, o aprende a cocinar.

Qué se yo….Aprovecha el exceso de tiempo que tienes. Que no te paralice. Se que es complicado porque todo esto crea ansiedad, pero tómatelo como un tiempo de superación personal o de aprendizaje.  Plantéate este tiempo de aislamiento como un regalo, disfrútalo. Que ya llegará el tiempo que lo añoraras si lo pierdes. Ya llegará el tiempo de comenzar a andar de nuevo, ahora es el tiempo de quedarse en casa.

A los que trabajan, para que los demás nos podamos cuidar en casa, simplemente Gracias y ánimo.

Y recuerda, lo que siempre digo….. Los años bisiestos son una m…. y este lo es, para no ser menos, confirma la regla. 

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