60 días, y 27104 que ya no están

Parafraseando el título de la canción de Sabina, defino estos 60 días de confinamiento obligatorio y los 27.104 fallecidos hasta el día de hoy, como el título de esta etapa de lucha contra la pandemia. 

(suspiro)

Desde el día uno, me ha entristecido y diría que cabreado bastante, que a la gente fallecida, se la definiera como una estadística. Pero ayer escuche a alguien que para dar a entender la magnitud de la situación a un adolescente de esos que van “como si esto no fuera con ellos” que dijo “han fallecido más de 27.000 personas, y equivale a la población de Lebrija, Carmona y Rota junta, tres ciudades cercanas a Sevilla“. Me pareció un ejemplo de claridad de la situación y sobre todo que les dio un ejemplo.

Esto va con todos. Es algo que lamentablemente estará mucho tiempo con nosotros. 

En mi caso, he pasado por muchas etapas. Bien de salud, pero anímicamente he sido una montaña rusa. Ahora, luego de 60 días, estoy en horas bajas. Presto atención a todo lo que pasa alrededor, pero no puedo expresar nada. Inconscientemente me he puesto en una posición de “espectadora”, donde observo pero no participó. Es muy curioso lo que siento. Es como una defensa invisible que mi cerebro ha impuesto, como si la distancia emocional, fuera mi pantalla de protección.

Se que es temporal. Porque intento o he intentado, definir o expresar todas las etapas que he pasado. Aunque sé que lo peor ha sido pasar estos 60 días confinada en soledad. Si bien me he comunicado, y al tener perrito, he salido libremente aunque con cautela. Lo que más extraño es el “contacto físico” de un abrazo. Esa sensación de dejarte abrazar, apoyándote en la persona que te abraza, pero no solo físicamente por la acción del abrazo, sino dejar que tus emociones también lo hagan. Eso es lo que más extraño, como darme cuenta lo liberador para mí que es ir a un museo a ver cuadros, o juntarme a dibujar con los colegas “urbans ketcher” en la calle. 

Lo que más extraño es la contención emocional de un abrazo. Ir a un museo a ver pintura o salir a dibujar en la calle. @lucreziarrias Clic para tuitear

Me he dado cuenta en esta cuarentena, que es liberador ver pintura para mí. Siempre lo he sabido, siempre me ha gustado verla o hacerla, hasta he viajado para hacerlo, pero estos dos meses que no lo he tenido obligatoriamente, he concluido que es muy importante para mi existencia. No otras artes, sino la pintura. Me he dado cuenta, porque antes que podía verla sin restricciones, no le daba mayor importancia. Ahora que están cerrados obligatoriamente, veo verdaderamente la importancia que tiene en mi vida. Es más, estoy esperando ansiosamente pasar a la fase 2, para que abran el Thyssen y poder ver la expo de Rembrandt que prolongarán a agosto creo, porque ha pasado casi todo el tiempo que duraba, cerrada por la pandemia.

En definitiva, estos dos meses, en mi caso no habrán sido en vano.  Tengo las cosas bastante claras en lo que es importante, lo que quiero hacer si me dejan, y lo que podre. Aunque, también tengo un montón de incertidumbres, pero básicamente a las cosas que yo no puedo influir, aunque sí influyen en mi existencia. Como que va a pasar, cómo va a cambiar todo, el futuro, el trabajo en definitiva cómo será la vida con mascarillas por ella. 

 Carente totalmente de fe que la gente va a salir de esto cambiados o mejor personas como muchos piensan.  Lo único que escucho, que puede ser que suceda y le doy el beneficio de la duda,  pero solo  porque “nos obligaron a parar“,  es que la gran mayoría se haya dado cuenta de lo rápido que iban por la vida y se la tomen más pausadamente. Es a lo único que puede que tenga esperanza que puede pasar. Que el individuo individualmente o el grupo como sociedad, saque la visión que no se puede ir tan rápido por la vida, que las cosas importantes son las que se maduran, y disfrutan pausadamente y con tiempo.

Llegado a este punto, te doy un consejo.

Vive, ama y lee las palabras que dicen dijo Steve Jobs, el fundador de Appel, antes de morir de cáncer a los 56 años…” En este momento, acostado en la cama, enfermo y recordando toda mi vida, me doy cuenta que todo el reconocimiento y la riqueza que tengo no tiene sentido frente a la muerte inminente. Tengo el dinero para contratar al mejor en la tarea que sea, pero no es posible contratar a alguien para que cargue mi enfermedad. El dinero puede conseguir todo tipo de cosas materiales, pero hay una cosa que no puede comprar: LA VIDA”.“La verdadera felicidad no proviene de las cosas materiales, proviene del afecto que nos dan nuestros seres queridos. Entonces, espero que entiendas que cuando tienes amigos o alguien con quien hablar, ¡es la verdadera felicidad! Cinco hechos innegables:

  • -No eduques a tus hijos para sean ricos. Educarlos para ser felices. Entonces, cuando crezcan, sabrán el valor de la cosas, no el precio.
  • -Come tu comida como medicina, de lo contrario deberás comer la medicina como comida.
  • -Quien te ama nunca te dejará, incluso si tiene 1.000 razones para rendirse. Él / Ella siempre encontrará una razón para aferrarse.
  • -Hay una gran diferencia entre ser humano y se humano
  • -Si quieres ir rápido, ¡ve solo! Pero si quieres llegar lejos, ve acompañado.

Y en conclusión… Los seis mejores doctores del mundo son: La luz del sol, El descanso, El ejercicio, La dieta, La confianza en sí mismo y Los afectos. En cualquier etapa de la vida en la que te encuentres ahora, agradece y disfruta al máximo de las pequeñas cosas y atesora el amor de tu pareja, tu familia y tus amigos, para que cuando llegue el día en que baje el telón, puedas llevar contigo la verdadera riqueza de este mundo.”

Y si no fueron sus palabras, el que las haya expresado, creo que nos da un concejo de vida, que si se puede aplicar a las conclusiones que debemos sacar de todo esto. Porque alguna habrá que sacar, sino no habrá servido de nada este tiempo.

imagen via @deverdaddigital

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